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Igualdad

Mainstreaming de género y la transversalidad de género en políticas públicas

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El mainstreaming de género no es un concepto nuevo, puesto que lleva entre nosotros casi cuatro décadas. Sin embargo, su relevancia se ha hecho más importante recientemente, cuando más se están promoviendo medidas para fomentar la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de la sociedad.

En este artículo explicaremos qué es el mainstreaming o la transversalidad de género y cómo se aplica en las políticas públicas.

¿Qué es el Mainstreaming de género?

El significado de mainstreaming de género puede traducirse como «transversalidad de género­» y su idea principal es que el género forme parte integrada de los procesos de decisión y gestión de las políticas públicas (que sea la «corriente principal»). Es decir, que la igualdad de trato y de oportunidades debe ser un objetivo integrado de las políticas públicas, promovido tanto desde la toma de decisiones como desde la gestión.

Por lo tanto, el mainstreaming de género o la transversalidad de género es el conjunto de acciones llevadas a cabo para fomentar y alcanzar la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en los procesos de planificación, ejecución y evaluación de las políticas públicas, de manera que se reconozca que las desigualdades de género existen y asumiendo este problema como un problema público, que todas las administraciones públicas deben abordar.

Así, las políticas públicas deben ser igual de eficaces para hombres que para mujeres, para lo que es necesario analizar el efecto que dichas políticas tienen sobre unos y otras, introduciendo, si es necesario, acciones positivas que garanticen alcanzar el objetivo de la igualdad efectiva, es decir, acciones destinadas a que el grupo en desigualdad llegue a tener los mismos derechos, obligaciones y oportunidades.

Para dar una definición de mainstreaming de género, podemos acudir a la definición que de este concepto dio el Grupo de expertos del Consejo de Europa (1998): «la organización, la mejora, el desarrollo y la evaluación de los procesos políticos, de modo que una perspectiva de igualdad de género se incorpore en todas las políticas, a todos los niveles y en todas las etapas, por los agentes normalmente involucrados en la adopción de medidas políticas».

Por lo tanto, el mainstreaming de género supone incorporar la perspectiva de género a la totalidad de las políticas públicas, para garantizar que estas tiendan a alcanzar la igualdad efectiva entre mujeres y hombres.

En ese sentido no se trata de legislar solo para las mujeres o solo crear acciones positivas en igualdad, sino en considerar qué impacto tienen las normativas, las medidas, las políticas, las acciones, etc., que llevan a cabo las administraciones públicas, desde la toma de decisiones hasta su gestión, sobre cada género, para asegurar que estas no generarán nuevas desigualdades o perpetuarán las ya existentes.

Un ejemplo de mainstreaming de género lo tenemos en la realización de un informe de impacto de género a la hora de desarrollar un proyecto público.

Origen del mainstreaming de género

Como decíamos en la introducción de este artículo, el concepto de mainstreaming de género no es algo nuevo. Surgió por primera vez en la III Conferencia Mundial sobre las Mujeres de la ONU en Nairobi, en 1985, y volvería a aparecer en la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres en Beijing, en 1995. Esta forma de hacer y gestionar las políticas públicas es asumida por la UE en el Tratado de Ámsterdam (1999), donde formaliza su compromiso con el mainstreaming de género en sus artículos 2 y 3, que establecen la igualdad entre mujeres y hombres como una labor específica de la Comunidad, así como un objetivo horizontal que repercute en todas las labores comunitarias.

También figura en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europa (Niza, 2001).

En la Agenda Social Europea de Lisboa (2001) se recoge el mainstreaming de género como la herramienta para conseguir el objetivo de igualdad entre mujeres y hombres en el empleo.

Es a partir de ese punto, cuando la legislación española lleva el concepto a su marco normativo, siendo su mayor expresión la Ley de Igualdad 3/2007, cuyo artículo 15 recoge que: «El principio de igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres informará, con carácter transversal, la actuación de todos los poderes públicos» y que «Las administraciones públicas lo integrarán, de forma activa, en la adopción y ejecución de sus disposiciones normativas, en la definición y presupuestación de políticas públicas en todos los ámbitos y en el desarrollo del conjunto de todas sus actividades».

¿Qué elementos son indispensables para la implantación del mainstreaming de género?

 

La implantación de la transversalidad de género en las políticas públicas se apoya en cinco elementos fundamentales:

Colocar la igualdad en el centro de las políticas

Se debe situar la igualdad entre mujeres y hombres en la agenda de cualquier entidad pública que promueva este proceso, algo que, como ya hemos visto, queda recogido en la propia Ley de Igualdad.

Reconocer la desigualdad como una realidad pública, llevará a revisar los objetivos y prioridad de la política. Pero no solo se trata de este reconocimiento, sino también de que los más altos niveles en la toma de decisión y participación se impliquen y comprometan con ello de forma visible.

En definitiva, se trata de aplicar la perspectiva de género sobre todas las políticas públicas.

Compromiso a la hora de implantar el mainstreaming de género

Cuando la entidad pública se compromete con la implantación del mainstreaming de género, es necesario que cada agente implicado en el desarrollo de políticas públicas se comprometa igualmente con esta estrategia y con el objetivo de conseguir la igualdad efectiva entre mujeres y hombres.

Este compromiso debe traducirse en la asunción de nuevas responsabilidades y enfoques de trabajo en sus tareas habituales, con el fin de acabar con aquellos factores y situaciones que mantienen la desigualdad entre géneros en sus áreas de actuación.

Formación en materia de igualdad entre mujeres y hombres

La formación en igualdad de género de quienes toman las decisiones y de quienes gestionan las políticas públicas es también fundamental para poder llevar a cabo un desarrollo con éxito.

La formación en materia de igualdad ayudará a desarrollar habilidades y conocimientos sobre análisis de género, relaciones de género y políticas de igualdad entre mujeres y hombres. Esta formación no está lejos de la formación que reciben los agentes de igualdad para poder desempeñar su trabajo en las empresas privadas que buscan mejorar en materia de igualdad.

La participación de todos los agentes implicados

Para implantar el mainstreaming de género es necesario que todos los agentes implicados en el desarrollo de políticas públicas participen en ello. Para ello, es necesario diseñar un marco cooperativo que sirva para vehicular de manera articulada los procesos de toma de decisiones para el cambio.

Entre estos agentes deben estar presentes o bien personas expertas en igualdad de género o bien el organismo de igualdad competente (como por ejemplo, la comisión de igualdad de una administración concreta).

Implantar una metodología que permita identificar situaciones y factores de desigualdad

Es necesario implantar una metodología que permita a la entidad pública identificar situaciones y factores de desigualdad existentes en las diferentes áreas de actuación de las políticas públicas.

Se trata de llevar a cabo una evaluación previa de impacto de género en la entidad y en su forma de gestión de las políticas públicas, para después poder diseñar las medidas, procedimientos y herramientas necesarios que contribuyan a reducir la desigualdad y lograr el objetivo de igualdad efectiva entre mujeres y hombres.

Esta metodología debe cumplir con estos requisitos:

  • Desagregar los datos por sexo e incluir aquellas variables que permitan identificar situaciones de desigualdad y medir la reducción de la brecha de género en aquellos ámbitos de actuación de las políticas públicas. Por ejemplo, si se trata de crear políticas para la reducción de la brecha salarial, entre las variables debe figurar la duración de la jornada laboral.
  • Analizar e investigar las causas que provocan las situaciones de desigualdad que se han identificado y actuar sobre ellas. Por ejemplo, qué causas hay detrás de la segregación horizontal de determinados sectores y qué medidas se pueden tomar para corregirlo, o qué factores son determinantes en los diferentes tipos de violencia de género.
  • Incorporar indicadores de género en los sistemas de información utilizados para evaluar y llevar a cabo el seguimiento de la acción pública.
  • Eliminar los estereotipos y prejuicios de género en todas y cada una de las fases de decisión y acción públicas.

¿Cómo implantar el Protocolo de Implantación de Mainstreaming de Género?

Para llevar a cabo la implementación de un Protocolo de Implantación de Mainstreaming de Género en cualquier administración pública, es necesario llevar a cabo un proceso político y técnico de integración de la igualdad de género como criterio y enfoque de todas las actuaciones de la entidad, a la vez que se tiene en cuenta el establecimiento de criterios, métodos y procesos como son:

  • La presencia equilibrada de mujeres y hombres en las estructuras administrativas y en los órganos de participación y representación.
  • Dotar de recursos materiales, humanos y técnicos para llevar a cabo las políticas de igualdad.
  • Coordinación entre administraciones para la igualdad de género.
  • Uso no sexista en la comunicación administrativa.
  • Diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación de políticas y planes con perspectiva de género.
  • Aplicar la perspectiva de género a:
    • La planificación presupuestaria
    • La evaluación de los presupuestos públicos
    • La elaboración de normativas
  • Evaluación del impacto de género en normativa y planes.
  • Concienciación y formación en materia de igualdad y género.
  • Desarrollo de investigación, diagnósticos y estudios en materia de igualdad de género.

En cierto sentido, implementar un protocolo o estrategia de mainstreaming de género en las administraciones públicas o en las políticas públicas, no se diferencia mucho de llevar a cabo un plan de igualdad en la empresa privada, puesto que también es necesario contar con expertos en igualdad, un equipo de trabajo formado por diferentes agentes con formación en igualdad y la realización de diferentes fases: diagnóstico (punto de partida), planificación (diseño de objetivos y formulación de medidas) y evaluación (elaboración de indicadores de género y fases de la evolución).

En resumen, el objetivo final del mainstreaming de género es provocar un cambio social que permita alcanzar la igualdad efectiva entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de la sociedad, a través de la incorporación de la perspectiva de género en todas las políticas públicas.

Helena Ramírez

About author
Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Redactora de contenidos informativos, jurídicos y empresariales, Internet, nuevas tecnologías, entorno digital, ciberseguridad y protección de datos.
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