Cuando hablamos de acoso laboral, lo cierto es que no solo hablamos de una sola forma de acoso en el trabajo, sino de diferentes tipos, en función de quién lo haga, de la motivación que haya detrás o de a quién vaya dirigido. En este artículo repasamos cuáles son los tipos de acoso laboral.
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¿Cuáles son los tipos de acoso laboral?
Con carácter general, podemos hablar de dos grandes tipos de acoso laboral en España:
- Acoso laboral según la posición jerárquica, que se basa en la posición que ocupan jerárquicamente en la empresa acosador y víctima, diferenciando entre:
- Acoso horizontal
- Acoso vertical y dentro de este:
- Ascendente
- Descendente
- Acoso laboral según objetivo, en el que encontramos:
- Acoso estratégico
- Acoso de dirección
- Acoso perverso
- Acoso discriminatorio
- Acoso disciplinario
En los siguientes puntos detallamos los diferentes tipos de acoso laboral enumerados. Cabe señalar que el acoso laboral según objetivo siempre es ejercido por un compañero, un jefe, la propia empresa o, en algunos casos, un subordinado, es decir, que el acoso laboral siempre es una combinación de estos dos tipos generales. También es importante señalar que en ocasiones no solo se trata de un acosador, sino que puede haber varios o, al menos, seguidores que replican la actitud del acosador contra la víctima, lo que puede agravar más las consecuencias del acoso.
Acoso horizontal
En el acoso laboral horizontal la víctima y el acosador comparten el mismo nivel jerárquico dentro de la empresa, es decir, hablamos de compañeros de trabajo, del mismo o diferente departamento.
Las causas que motivan este tipo de acoso son muy variadas; por enemistad entre los trabajadores, por ver débil a la víctima y querer aprovecharse de ella, para obligar a la víctima a conformarse con cómo son las cosas en la empresa, incluso por aburrimiento.
Acoso vertical
El acoso vertical se produce entre trabajadores en niveles jerárquicos diferentes dentro de la empresa, es decir entre superiores y subordinados. Cómo vimos más arriba, dentro de este tipo de acoso laboral, se distingue entre:
- Acoso ascendente: Es el acoso que se produce de uno o varios subordinados hacia un superior jerárquico. No es el más frecuente, por temor a posibles represalias del superior, pero hay casos en los que ocurre.
- Acoso descendente: También llamado bossing, es el acoso de un superior hacia un subordinado, produciendo una situación de abuso de poder, que en ocasiones puede tener como objetivo hacer que el subordinado abandone la empresa.
Acoso estratégico
Entre los tipos de acoso en el trabajo según objetivo, el acoso estratégico se produce de arriba hacia abajo, es decir, proviene de un superior o se aplica de una forma institucional, es decir, es la propia empresa quien lo ejerce. El objetivo es conseguir, mediante el hostigamiento, que el trabajador se vaya de la empresa sin tener que recurrir al despido y ahorrarse así la correspondiente indemnización.
Entre otras formas de ejercer este acoso, se suele cargar de tareas a la víctima, para que se sienta sobrecargada de trabajo o, al contrario, se le dan tareas para las que está sobrecualificada o no se le da ninguna tarea. Al final, el objetivo es hacerle sentir lo suficientemente mal, para que abandone la empresa de forma voluntaria.
Acoso de dirección
Similar al anterior, el acoso de dirección lo ejerce la dirección de la empresa. Puede tener diferentes objetivos, aunque el principal es fomentar el miedo al despido mediante amenazas y reproches recurrentes, para conseguir que el empleado encaje en el molde deseado por la empresa, por lo que se suele ejercer, sobre todo, con aquellos empleados que sobresalen sobre sus compañeros por no ser conformistas con el statu quo o por querer mejorar sus condiciones.
También se emplea para eliminar a trabajadores poco sumisos o empleados que no encajan con las expectativas o necesidades de la directiva. O para conseguir aumentar la productividad.
Acoso perverso
El acoso o mobbing perverso no tiene ninguna razón de ser, no hay una motivación para el acosador más que causar daño a la víctima. Este tipo de acosador tiene una personalidad manipulativa y logra siempre hacerse «amigo» de la mayoría de empleados, lo que hace que aislar a su víctima resulte más fácil y satisfactorio para él.
Es uno de los tipos de acoso más difíciles de erradicar, porque sin echar al acosador, no se puede solucionar estableciendo dinámicas de trabajo diferentes.
Acoso discriminatorio
El acoso discriminatorio se basa en razones de naturaleza cultural, ideológica o de apariencia física, por ejemplo, aquí entraría el acoso por razón de género. Las acciones de acoso se fundamentan en el simple hecho de ser diferente o pertenecer a una minoría, aparte del género, puede darse por la edad, la ideología política o la condición sexual.
Este tipo de acoso pueden ejercerlo los propios compañeros o superiores jerárquicos, por ejemplo, al denegar ascensos u oportunidades de formación a determinados empleados.
Acoso sexual
El acoso sexual laboral es un tipo de acoso donde el objetivo es conseguir que la víctima acepte las insinuaciones y propuestas sexuales del acosador. Es habitual que se acompañe de amenazas con el despido, la degradación profesional, la pérdida de oportunidades de ascensos o la pérdida de salario.
Se produce habitualmente de manera descendente y las víctimas son mayoritariamente mujeres.
Acoso disciplinario
El acoso disciplinario suele ejercerlo la empresa y es similar al de dirección, ya que a través de amenazas e incluso «castigos» ante otros compañeros, se busca evitar que el trabajador o trabajadores objetivos cuestionen las acciones e instrucciones de la dirección o de sus superiores jerárquicos y se vuelvan más sumisos para evitar que se repitan esas situaciones. Además, al hacerlo delante de otros compañeros, se advierte a estos de las consecuencias de actuar como los acosados.
Este tipo de acoso laboral suelen sufrirlo quienes reclaman mejores condiciones laborales, piden más bajas o han llegado a denunciar irregularidades dentro de la empresa.
¿Cómo identificar el tipo de acoso laboral que estás sufriendo?
Ahora ya sabes cuántos tipos de acoso laboral existen, pero ¿cómo identificarlos? Lo cierto es que a nivel personal, es más fácil saber si estamos siendo víctima de acoso laboral, porque lo estamos sufriendo, si bien es verdad que algunos tipos son menos claros, por ejemplo, el estratégico puede llevar un tiempo detectarlo si nos hacen creer que el exceso de tareas se debe a nuestro buen desempeño.
En cualquier caso, estas son algunas de las señales que pueden indicar que estás siendo víctima de alguno de los tipos de acoso laboral descritos arriba y que deberían incluirse en el protocolo de acoso laboral de la empresa, para ayudar a los empleados en su identificación:
- Uno o varios compañeros te aíslan física o emocionalmente.
- Tu opinión no se tiene en cuenta en las reuniones de trabajo, tanto formales como informales.
- En reuniones te interrumpen constantemente.
- Se crean rumores y bulos sobre tu trabajo o tu vida personal.
- Recibes insultos o humillaciones delante de otros compañeros.
- Te gritan de forma habitual, ya sea delante de terceros o cuando estás a solas con el acosador.
- Solo se resaltan los errores que cometes.
- No se reconocen tus logros y aportaciones.
- Se te sobrecarga de tareas.
- Se te encomiendan tareas para las que careces de formación.
- Se te encomiendan tareas que están por debajo de tu categoría profesional.
- Se cuestionan continuamente tus decisiones en torno al trabajo.
- Recibes insinuaciones sexuales, incluso cuando has expresado tu deseo de que cesen.
Recuerda, además, que para considerar que se está produciendo acoso laboral, las acciones y conductas de acoso deben ser repetidas y mantenerse en el tiempo.
Así mismo, prevenir el acoso laboral es obligación de la empresa, que debe garantizar el bienestar físico y psicosocial de sus empleados, por lo que es fundamental conocer los diferentes tipos de acoso laboral e incluirlos en el protocolo de prevención y actuación contra el acoso laboral, para poder prevenirlo y detectarlo en sus fases tempranas, antes de que las víctimas acaben sufriendo las peores consecuencias.

