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Igualdad

Acoso sexual laboral ¿Cómo detectarlo y qué hacer cuándo lo recibimos?

El acoso sexual laboral es una problemática que aún está muy presente en los centros de trabajo y es una de las máximas expresiones de la desigualdad y discriminación que experimentan las mujeres que, aunque no son las únicas que lo sufren, sí son las que mayoritariamente lo experimentan.

En este artículo explicaremos qué es el acoso sexual en el ámbito laboral, cómo podemos detectarlo y qué hacer si somos víctimas de este tipo de acoso.

¿Qué es el acoso sexual laboral?

El acoso sexual laboral está definido en el artículo 7.1 de la Ley 3/2007 como:

Cualquier comportamiento, verbal o físico, de naturaleza sexual que tenga el propósito o produzca el efecto de atentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno intimidatorio, degradante y ofensivo.

Así mismo, el artículo 184.1 del Código Penal dice sobre el acoso sexual en el trabajo que es el comportamiento que provoca en la víctima «una situación objetiva y gravemente intimidatoria, hostil o humillante». Agravándose cuando quien comete el acoso sexual laboral es alguien en una posición jerárquica superior respecto a la víctima, a la que chantajea o amenaza sirviéndose de esa posición de poder.

Por lo tanto, el acoso sexual laboral es un tipo de acoso laboral, donde la motivación del acoso es de índole sexual y cuyo efecto hace que la víctima se sienta intimidada, humillada u ofendida, por lo que en algunos casos no será necesario que la víctima exprese su negativa ante determinadas conductas o acciones.

Como veremos más adelante, en el centro de trabajo el acoso sexual acarrea graves consecuencias para la víctima, tanto en el ámbito laboral como en su entorno social o familiar. Además, también tiene un efecto negativo para la imagen de la propia empresa, ya que sería una señal de que las actitudes sexuales de acoso laboral no son perseguidas ni prevenidas por la misma.

Tipos de acosos sexuales en el trabajo

Cuando hablamos de acoso laboral, este puede clasificarse en diferentes tipos en función de quién ejerza el acoso y la finalidad que persiga con él. En el tipo de acoso que nos ocupa en este artículo, también podemos hablar de dos tipos de acosos sexuales en el trabajo:

  • Acoso sexual ambiental: Este tipo de acoso se caracteriza porque la víctima debe aguantar comentarios sexuales ofensivos, contacto físico no deseado, exposición a materiales o mensajes sexuales ofensivos o pornográficos de manera regular en su centro de trabajo, lo que genera un ambiente de trabajo hostil y humillante, que puede afectar negativamente a la productividad y rendimiento de la víctima. El acoso sexual ambiental puede ser ejercido por jefes, supervisores, compañeros, clientes o proveedores. Salvo que sea un comportamiento extremadamente ofensivo, debe producirse reiteradamente para considerarlo acoso sexual.
  • Chantaje y hostigamiento (también quid pro quo): En este tipo de acoso sexual, las condiciones de trabajo de la víctima se ven sujetas a permitir o aceptar las propuestas sexuales no deseadas, porque quien las lleva a cabo se encuentra en una posición superior o de poder respecto a la víctima. Es decir, se trata de un abuso de poder, en el que a cambio de favores sexuales, la víctima puede recibir mejoras en su trabajo o no sufrir un empeoramiento de sus condiciones laborales o perder el trabajo (más habitual).

Plan de Igualdad para empresas

El acoso sexual laboral en España

¿Cuál es la situación del acoso sexual en España? ¿Qué cifras y datos encontramos sobre esta problemática?

Lo cierto es que existen pocos datos sobre el acoso sexual en el trabajo en España, puesto que en muchos casos son conductas que no se denuncian, bien por temor a perder el puesto de trabajo o bien por creer que denunciarlo no servirá de nada o que empeorará la situación.

Los últimos datos recopilados sobre esta materia corresponden a la Macroencuesta de Violencia Contra la Mujer realizada en 2019 y publicada en 2021 por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género. Esta encuesta incluía un apartado específico sobre el acoso sexual y una pregunta sobre el acoso sexual en el trabajo. De acuerdo a los datos obtenidos, el 17,3% de las mujeres habrían sufrido acoso sexual en su trabajo; un 6,5% lo sufrían de un jefe o un supervisor hombre, un 12,5% de otro compañero, frente al 0,3% sufrido de una jefa o supervisora y el 0,9% de otra compañera.

Los datos todavía son más difíciles de encontrar cuando las víctimas del acoso sexual en el trabajo son hombres, puesto que tampoco lo denuncian por diferentes motivos.

Consecuencias del acoso sexual laboral

Las consecuencias del acoso sexual laboral son especialmente negativas para las víctimas, puesto que sufrir este tipo de acoso puede repercutir en su salud mental y física; desde trastornos por ansiedad, estrés, depresión, hasta dolores de cabeza, problemas psicosomáticos, etc.

Además, las víctimas de acoso sexual laboral suelen desarrollar sentimientos de baja autoestima, indefensión, inseguridad, ira, etc. Y ver cómo esto afecta a en sus relaciones personales y familiares. Por lo que las consecuencias del acoso sexual en el trabajo no solo se quedan en este, sino que pueden traspasar a la esfera personal y familiar de la víctima.

Y aunque la víctima es la que más y peores consecuencias sufre, la empresa también se verá afectada si no pone freno y previene este tipo de conductas, ya que pueden ver un aumento de las bajas por enfermedad y el absentismo laboral, una disminución de la productividad y la calidad del trabajo de la víctima afectada, un ambiente de trabajo enrarecido y tenso. Si estos casos transcienden a la opinión pública, la empresa, además, se enfrentará a una pérdida de reputación y un daño para su imagen y la posible pérdida de confianza del resto de empleados, lo que puede acabar derivando en pérdida de talento.

Así mismo, tras la aprobación de la Ley de garantía integral de la libertad sexual, las empresas también pueden tener responsabilidad penal si uno de sus miembros comete acoso sexual en el trabajo y la empresa no cuenta o no ha dispuesto de los medios necesarios para prevenirlo o puesto en marcha el protocolo contra el acoso sexual.

Como ocurre con otros delitos, la empresa tiene la responsabilidad de supervisar y evitar que se cometan en su seno.

¿Cómo detectar el acoso sexual laboral?

Las empresas deben tener tanto un protocolo contra el acoso laboral como un protocolo de acoso sexual laboral (este de carácter obligatorio), que puede estar integrado en el primero. En estos protocolos se recogen aquellas conductas que se consideran acoso sexual en el trabajo, para facilitar a víctimas y testigos detectar este tipo de conductas, así como para evitar caer en algunas conductas hasta hace relativamente poco tiempo toleradas, pero que cada vez están peor vistas en la sociedad.

Pero como norma general, podemos decir que estamos ante un caso de acoso sexual en el ámbito laboral cuando comentarios, gestos, comportamientos, acciones o actitudes son de índole sexual, mantenidos en el tiempo y que hagan sentir a la víctima intimidada, ofendida o humillada.

Evidentemente, es más fácil detectar el acoso sexual en el trabajo cuando el perpetrador pide favores sexuales a cambio de no ver empeoradas las condiciones de trabajo de la víctima o bajo amenaza de perderlo. Por ello es importante que el protocolo contra el acoso sexual laboral recoja claramente aquello que se considera acoso sexual, para poder identificarlo más fácilmente y no atribuirlo a ese típico «son comentarios de broma» o «no iba en serio».

Ejemplos de acoso sexual laboral

Para ilustrar qué tipos de conductas o comportamientos se consideran acoso sexual, a continuación dejamos algunos ejemplos de acoso sexual en el trabajo:

  • Solicitar favores sexuales como condicionantes del empleo (chantaje sexual, aunque no llegue a consumarse).
  • Envío de material sexual ofensivo (por ejemplo, fotografías a través del teléfono móvil, mensajes de texto, cartas, etc.).
  • Proceder al contacto físico no deseado con la víctima (pellizcos, palmadas, tocamientos, etc.).
  • Presionar para que la víctima acepte tener relaciones sexuales, o amenazar con represalias si se niega a las peticiones.
  • Hacer gestos obscenos de índole sexual de forma continuada.
  • Preguntar constantemente sobre la vida sexual de una persona.
  • Pedir citas de manera reiterada cuando la persona ya ha manifestado abiertamente su negativa.
  • Realizar insinuaciones, comentarios o afirmaciones sexuales.
  • Comentar abiertamente acerca del aspecto físico, condición u orientación sexual.
  • Acechar a una persona buscando quedarse deliberadamente a solas con ella.
  • Buscar contacto físico de forma innecesaria, limitando la libertad de movimientos de la víctima.
  • Difundir rumores, sean verdaderos o falsos, acerca de la vida sexual de otra persona.
  • Espiar en lugares reservados, por ejemplo en vestuarios o baños.
  • Utilizar y exponer contenidos de carácter sexual o pornográfico.

acoso sexual laboral

¿Qué hacer si sufres acoso sexual laboral?

Si estás sufriendo acoso sexual en el trabajo, lo primero que debes hacer es consultar el protocolo de prevención del acoso sexual de tu empresa, de esa manera sabrás qué cauces debes seguir para denunciarlo y las garantías con las que contarás como víctima.

Además, sabrás cómo será el proceso y lo que esperar de este. Recuerda que denunciar a través de los cauces de la empresa es una opción que tienes a tu disposición, pero si no te sientes seguro por el motivo que sea (especialmente cuando quien te acosa es tu jefe), puedes acudir directamente a la justicia (como ya hemos visto, el acoso sexual laboral está tipificado en el Código Penal).

Cómo denunciar el acoso sexual laboral

Si decides denunciar el acoso sexual en la empresa, la mejor opción será presentar una denuncia formal a través del canal de denuncias interno que tenga habilitado la empresa (es posible que cuente con un canal específico para el acoso sexual, esta información la encontrarás en el propio protocolo).

La denuncia debe contener como mínimo:

  • Tus datos personales y puesto en la empresa.
  • Los datos de la persona acosadora y su puesto en la empresa.
  • Fecha y lugares en los que se produjeron las conductas de acoso.
  • Descripción lo más detallada y precisa de los hechos motivo de la denuncia.
  • Si los hay, identificación de testigos

Una vez recibida la denuncia, el comité encargado de su recepción y valoración decidirá si investiga o no el hecho en base a la información y pruebas aportadas. En el caso de comenzar una investigación, el comité también podrá asesorarte si decides presentar una demanda civil o penal.

Ten en cuenta que la ley obliga a la empresa a mantener la confidencialidad en todo momento, además, en caso de tomar medidas cautelares, estas nunca deberían aplicarse a ti, es decir, no pueden cambiarte de puesto de trabajo o centro de trabajo, ni variar tus condiciones de trabajo de ningún otro modo.

Es importante señalar que denunciar el acoso sexual en el trabajo en la empresa, no te impide denunciarlo también ante las autoridades correspondientes. O, como decíamos más arriba, acudir directamente a ellas. En ese sentido, dispones de tres posibles vías:

  • Demanda ante la Inspección de Trabajo: En este caso, un inspector acudirá al centro de trabajo para evaluar la situación y redactar un informe, que tendrá carácter probatorio ante un tribunal.
  • Demanda en la jurisdicción social: Si la situación de acoso sexual se vuelve insostenible y la empresa no hace nada por ponerle fin, el artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores te permite, en caso de que el acoso quede probado, finalizar la relación contractual con derecho a indemnización igual al despido improcedente y paro. Así mismo, también podrás solicitar una indemnización por daños y perjuicios.
  • Denuncia penal: Como hemos dicho, el acoso sexual laboral es un delito penal y puedes presentar una denuncia ante la policía o el juzgado.

Cómo demostrarlo

Antes de hacer la denuncia, ten en cuenta que vas a necesitar probar el acoso sexual del que estás siendo víctima, para ello reúne todas las pruebas que consideres oportunas; mensajes de WhatsApp, conversaciones (recuerda que puedes grabar sin el consentimiento de la otra persona todas aquellas conversaciones de las que tú seas parte), emails, testimonios de testigos, imágenes o vídeos que te haya enviado o hayas podido tomar tú, partes de baja, informes psicológicos, etc.

Se trata de reunir todas las pruebas que sirvan para demostrar que la situación de acoso sexual se está produciendo y no depender de un «tu palabra contra la suya».

En definitiva, si te encuentras en una situación de acoso sexual en el trabajo, debes denunciarlo, para evitar que la situación empeoré y acabe poniendo en riesgo tu salud y empleo. Tu empresa debe contar con un protocolo contra el acoso sexual y con un canal para su denuncia, así como un comité encargado de gestionar e investigar dichas denuncias, pero si prefieres denunciarlo ante las autoridades directamente, también podrás hacerlo.

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