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Acoso digital o ciberbullyng ¿Qué es el y cómo prevenirlo?

14 Mins read

Los adolescentes cada vez usan más sus teléfonos inteligentes, tabletas y ordenadores no solo para buscar material escolar, sino también para socializar con amigos y familiares. De hecho, enviar mensajes de texto y usar las redes sociales es una de las principales formas en que los adolescentes se comunican con los demás. Pero al igual que cualquier otra actividad social, existe el riesgo de sufrir acoso. El abuso y acoso digital se refiere a una gama de comportamientos dañinos e interpersonales experimentados a través de Internet, así como a través de teléfonos móviles y otros dispositivos de comunicación electrónica.

Si bien gran parte de la investigación existente se ha centrado en las experiencias de niños y jóvenes, se han realizado pocos estudios internacionales sobre experiencias de adultos de acoso y abuso digital.

Como tal, actualmente se sabe poco sobre el alcance, la naturaleza y los impactos del acoso y abuso digital en las víctimas adultas. En particular, existe una brecha significativa en la investigación actual sobre el acoso y el abuso digital basado en el sexo, la sexualidad y el género.

En este post te explicaré qué es el acoso digital, cómo detectarlo y cómo prevenirlo.

Acoso digital o ciberbullyng

¿Qué es el acoso digital?

No existe una única definición de acoso digital.

El acoso digital es cuando los niños o adultos usan teléfonos móviles, redes sociales y otros dispositivos de comunicación para intimidar, amenazar y acosar agresivamente a alguien.

El ciberacoso se produce a lo largo del tiempo e incluye (pero no se limita a): mensajes de texto, mensajes instantáneos, imágenes, vídeos, correos electrónicos malos, desagradables o amenazantes que se envían directamente a una persona a través de un teléfono móvil o Internet.

Características del acoso digital

Una de las formas en que se determina una definición de acoso digital es observar sus similitudes y diferencias con el “acoso fuera de línea”. Por eso, para establecer las características del acoso digital, vamos a compararlo con el acoso presencial.

Las características similares en ambas formas de intimidación incluyen:

  • Diferencial de poder, repetición de comportamiento e intención de dañar.
  • Difundir rumores, hacer amenazas y comentarios despectivos.
  • Las razones por las que se produce un acoso cibernético normalmente son similares a las que provocan el acoso fuera de línea.

Las diferencias entre los dos tipos de acoso incluyen:

  • El acoso cibernético es más probable que se experimente fuera de la escuela, mientras que el acoso fuera de línea es más probable que se experimente en la escuela.
  • La repetición del comportamiento asociado con la intimidación tiene un significado diferente en la intimidación cibernética, ya que el intercambio de materiales puede continuar ocurriendo mucho después del incidente en sí.
  • Los menores experimentan el acoso fuera de línea con mayor frecuencia que los mayores, pero el acoso cibernético tiende a ser más común en los últimos años de la escuela secundaria.
  • Los jóvenes que experimentan ciberacoso pueden ser menos propensos a decirle a alguien que son acosados ​​fuera de línea.
  • El acoso cibernético es percibido como anónimo, lo que puede ayudar a disminuir la empatía que siente quien está participando en un comportamiento de acoso hacia sus objetivos. Es más probable que los jóvenes sean acosados ​​cibernéticamente por personas que ya conocen. Y la mayoría de los jóvenes que intimidan en línea también intimidan fuera de línea.
  • Los jóvenes que experimentan el acoso cibernético son menos capaces de defenderse fácilmente o escapar del mismo, especialmente porque hay un número infinito de seguidores potenciales del acoso en línea.

Tipos de ciberbullyng

Podemos establecer los siguientes tipos de ciberbullyng.

Tipos de ciberbullyng

Exclusión

La exclusión es el acto de dejar a alguien fuera deliberadamente. La exclusión existe en situaciones de acoso en persona, pero también se usa en línea para atacar e intimidar a una víctima.

Por ejemplo, tu hijo podría ser excluido o no invitado a grupos o fiestas mientras ve que otros amigos están incluidos, o que quedan fuera de los hilos de mensajes o conversaciones que involucran amigos en común.

Harassment

El harassment o acoso es una categoría amplia en la que se incluyen muchos tipos de acoso cibernético, pero generalmente se refiere a un patrón sostenido y constante de mensajes en línea hirientes o amenazantes enviados con la intención de dañar a alguien.

Doxing

El doxing, se refiere al acto de revelar abiertamente información sensible o personal sobre alguien sin su consentimiento para avergonzarlo o humillarlo.

Esto puede variar desde la difusión de fotos personales o documentos de figuras públicas hasta compartir los mensajes personales guardados de un individuo en un grupo privado en línea. La clave es la falta de consentimiento de la víctima.

Engaño

El engaño es similar al doxing, con un elemento adicional de engaño. En estas situaciones, el acosador se hará amigo de su objetivo y lo engañará con una falsa sensación de seguridad.

Una vez que el acosador ha ganado la confianza de su objetivo, abusa de esa confianza y comparte los secretos y la información privada de la víctima a un tercero o múltiples terceros.

Fraping

Fraping es cuando un acosador usa las cuentas de redes sociales de otro para publicar contenido inapropiado con su nombre. Puede ser inofensivo cuando los amigos escriben publicaciones divertidas en los perfiles de los demás, pero tiene el potencial de ser increíblemente dañino.

Por ejemplo, un acosador que publica insultos raciales u homofóbicos en el perfil de otra persona para arruinar su reputación.

Enmascaramiento

El enmascaramiento ocurre cuando un acosador crea un perfil o identidad inventado en línea con el único propósito de intimidar a alguien.

Esto podría implicar crear una cuenta de correo electrónico falsa, un perfil falso de redes sociales y seleccionar una nueva identidad y fotos para engañar a la víctima. En estos casos, el acosador tiende a ser alguien que la víctima conoce bastante bien.

Dissing

Dissing se refiere al acto de un acosador que difunde información cruel sobre su objetivo a través de publicaciones públicas o mensajes privados para arruinar su reputación o sus relaciones con otras personas.

En estas situaciones, el acosador tiende a tener una relación personal con la víctima, ya sea como conocido o como amigo.

Trolling

Trolling es cuando un acosador buscará molestar intencionalmente a otros publicando comentarios inflamatorios en línea.

El trolling no siempre puede ser una forma de acoso cibernético, pero puede usarse como una herramienta para acoso cibernético cuando se realiza con intenciones maliciosas y dañinas. Estos acosadores tienden a estar más separados de sus víctimas y no tienen una relación personal.

Flaming

Este tipo de acoso en línea constituye la publicación o el envío directo de insultos y blasfemias a su objetivo. Flaming es similar a trolling, pero generalmente será un ataque más directo contra una víctima para incitarlos a peleas en línea.

Phishing

El phishing es un ataque cibernético que utiliza el correo electrónico disfrazado como arma. El objetivo es engañar al destinatario del correo electrónico para que crea que el mensaje es algo que quiere o necesita (una solicitud de su banco, por ejemplo, o una nota de alguien de su empresa) y hacer clic en un enlace o descargar un archivo adjunto.

Los atacantes se hacen pasar por una entidad confiable de algún tipo, a menudo una persona real o una compañía con la que la víctima podría hacer negocios.

Grooming

Grooming es un proceso utilizado por personas con un interés sexual en los niños para preparar a un niño para el abuso sexual. A menudo se planifica con mucho cuidado y puede llevarse a cabo durante semanas, meses o incluso años.

La preparación consiste en hacer que el menor piense que el sexo con el delincuente es normal o que no tiene otra opción. Los delincuentes hacen esto al construir una relación y una conexión emocional con el menor.

Uno de los aspectos más siniestros del grooming es la forma en que imita tan estrechamente las relaciones genuinamente positivas. Esto puede dejar a sus víctimas muy inseguras de en quién confiar, a veces asumiendo que no pueden confiar en nadie, incluso en personas que parecen ser amables y que se preocupan.

Sexting

Sexting es el acto de enviar mensajes o imágenes sexualmente explícitas a través de un teléfono móvil o mensaje de texto. Es muy parecido al sexo telefónico, excepto que en lugar de hablar por teléfono, las parejas se comunican a través de texto e imágenes.

El envío de mensajes de texto es común entre los adolescentes y los adultos jóvenes, ya que este grupo de edad es más experto en comunicarse por mensaje de texto.

En particular, el sexting se planteó como una preocupación entre los adolescentes debido al riesgo de que las imágenes se compartan y distribuyan, y porque la distribución de imágenes explícitas de niños menores de edad es un delito grave.

Consecuencias del acoso cibernético

La sociedad actual se basa en la tecnología. A menudo es difícil, si no imposible, evitar el uso de Internet, correo electrónico o aplicaciones de redes sociales todos los días por motivos laborales, escolares o personales. Pero las personas que han lidiado con el acoso en línea pueden sentir ansiedad y estrés cuando tienen que hacer estas actividades ordinarias. Esta angustia puede disminuir el rendimiento en la escuela o el trabajo.

El acoso grave o persistente puede contribuir a la depresión, pensamientos suicidas e incluso intentos de suicidio.

Las personas que han experimentado abuso en línea dicen que puede tener serias consecuencias para su bienestar. Esto puede perjudicar su autoestima, muchas temen por sus vidas, y otras tienen miedo de abandonar su hogar.

De hecho, el ciberacoso puede tener un impacto devastador en los adolescentes vulnerables que pueden terminar quitándose la vida. Los niños que son acosados ​​en línea tienen tres veces más probabilidades de contemplar el suicidio. Los jóvenes LGBT corren un riesgo particular de ser blanco de este tipo de acoso.

Consecuencias del ciberacoso

Cómo detectar el acoso digital

En casos de acoso digital a menores, si ese menor es el acosador, podemos detectarlo estando atentos a los siguientes aspectos en el comportamiento del menor:

  • Necesidad imperiosa de dominar a otros; les gusta valerse de la fuerza física
  • Bajo rendimiento académico
  • Impulsividad y baja tolerancia a la frustración
  • Dificultades para asumir y cumplir la normativa
  • Una actitud de mayor tendencia hacia la violencia y el uso de los medios violentos
  • Poca empatía hacia las víctimas de agresiones y una opinión relativamente positiva de sí mismos. En los chicos se da un modelo de reacción agresiva combinado con la fortaleza física
  • Las relaciones con los adultos suelen darse de manera agresiva
  • Son protagonistas tanto de agresiones proactivas (deliberadas con la finalidad de
    conseguir un objetivo) como reactivas (defensivas ante el hecho de ser provocados).

Las manifestaciones en niños y adolescentes víctimas de acoso digital son:

  • Cambios en sus hábitos:
    • En el uso de dispositivos móviles o de Internet
    • De asistencia a clase
    • Por ausencia en actividades hasta ese momento preferidas
    • En altibajos en los tiempos de estudio y en el rendimiento del trabajo escolar
    • Variaciones en sus actividades de ocio habituales
    • Regularidad en la cantidad de comida y maneras de comer
    • Por permutas en los grupos de iguales, en ocasiones antagónicos
    • En relación con los adultos, en cuanto a la frecuencia y dependencia de ellos
    • En cuanto a su capacidad de concentración y de mantenimiento de su atención
    • Por modificación de sus costumbres de ocupación de su tiempo libre
    • En estados de humor
  • Cambios en el estado de ánimo:
    • Fundamentalmente en el humor
    • Momentos de tristeza y/o apatía e indiferencia
    • En actitudes de relajación y tensión, incluso de reacción agresiva inusual
    • Excesivas reservas en la comunicación.
  • Cambios en su red social:
    • Intercambios extraños de red social y/o por repentina pobreza, ausencia de amistades y de relaciones sociales
    • Falta de defensa ante supuestas bromas públicas u observaciones públicas, inocuas aparentemente a ojos de los adultos
    • Miedo u oposición a salir de casa.
  • Cambios físicos o en sus pertenencias:
    • En su lenguaje corporal ante determinadas presencias: hombros encorvados, cabeza gacha, falta de contacto en ojos, rechazo de la presencia pública,…
    • En la ocupación de espacios escolares: cercanía a adultos, miedo a recreos, ocupación de rincones, paredes y espacios protegidos y controlables visualmente,…
    • De ocultamiento especial cuando se comunica por Internet o móvil
    • Explosiones agresivas momentáneas
    • Manifestaciones de enfermedad o dolencias frecuentes
    • Pérdida y/o deterioro de pertenencias físicas, lesiones físicas frecuentes sin explicación razonable.
  • Cambios somáticos:
    • Aumento o pérdida de peso rápido derivados de cambios en el comportamiento ante la comida: falta de apetito o comidas compulsivas
    • Mareos frecuentes con síntomas no comunes
    • Dolor de cabeza o estómago que no ocasionan despertares nocturnos pero que impiden realizar actividades normales como el ir al colegio.

Consejos para prevenirlo o detenerlo

Para prevenir y detener el acoso digital son aplicables medidas técnicas, educativas y físicas.

Medidas de formación

Es necesario un conocimiento por parte de alumnos, padres y profesores sobre estos casos de acoso y cómo deben actuar.

Los alumnos deben saber cómo responder afirmativamente ante un caso de ciberacoso. Los padres y profesores deben conocer los protocolos existentes en caso de que se produzca esta situación.

Dentro de estas medidas están:

  • Hablar, tratar, escenificar y debatir la naturaleza, riesgos, gestión y consecuencias de estos casos en el transcurso escolar, en las clases, entre alumnado y profesorado.
  • Adoptar metodologías como el análisis de casos, el roleplay, las técnicas narrativas, como medios que faciliten esa inserción en la formación del alumnado por parte del profesorado en sus clases.

Medidas organizativas

Dentro de las medidas organizativas están:

  • Organizar el centro escolar contra el ciberbulling, creando un grupo de personas que trabajen contra el acoso.
    Contar con profesores con conocimientos que canalicen y faciliten la información y el funcionamiento técnico de mecanismos y dispositivos.
  • Disponer de sistemas anónimos y seguros de comunicación de los casos.
  • Contar con estructuras estables entre el alumnado que se ocupe de ayudar en esos casos.

Gestión adecuada de casos

Para ello, deben aplicarse medidas como:

  • Protocolos previamente establecidos y coordinados en la comunidad educativa entre los centros y las familias.
  • Información y formación al profesorado, familias y alumnado de una correcta gestión de las emociones en el espacio virtual.
  • La adopción de códigos online correctos y hábitos de buenas prácticas.
  • Entrenamiento en practicar la coherencia con ejercicios de paralelismo entre las actuaciones de la vida virtual y las de la vida real (trasladar a la vida virtual consejos de la vida real como el “no hables con extraños”).
  • Pautas educativas de reacción, el qué hacer y qué no hacer cuando se produzca acoso escolar digital, tanto por parte del alumnado como de sus familias.
  • Desconfiar de las habilidades e iniciativas personales para manejar esas situaciones.
  • Búsqueda de ayuda en los adultos o en los iguales capacitados o dispuestos a ello para ayudar a gestionar estos casos.
  • Mejorar el conocimiento por parte del personal sanitario para que sean capaces de realizar un diagnóstico precoz.

Evitar el riesgo

Las medidas a adoptar para evitar el riesgo de acoso digital son:

  • Implementar acciones que dificulten que a los menores lleguen personas con esas intenciones, que pasan por educar al menor en lo que tiene que ver con la gestión de la comunicación, de sus datos personales, imagen e intimidad; que sepa reaccionar (qué no hacer) y a quién acudir cuando hay una sospecha de que eso pudiera estar pasando.
  • Que conozca los riesgos de las prácticas adictivas online y de la filiación a comunidades de riesgo.
  • Utilizar mecanismos físicos y técnicos en la red y en los aparatos para dificultar el acceso fácil al menor.
  • Identificar y perseguir a las personas que buscan estas situaciones.

Búsqueda de ayuda

Las medidas a adoptar para buscar ayuda son:

  • La elaboración de una red en la comunidad escolar que haga tareas preventivas contra el ciberbulling, fomentando cibermentores o equipos de ayuda entre el propio alumnado.
  • Constitución de escuelas de familias y reuniones de familias que aborden estos temas.
  • Asesoramiento en instancias superiores o de fuera de la escuela.
  • Apoyo logístico y asesoramiento técnico en los casos que lo requieran.

Acoso en Internet a los menores de edad

El ciberacoso se está convirtiendo en un tema candente tanto para padres como para maestros. Los niños pasan alrededor de 3 horas en línea y usan teléfonos móviles el 80% del tiempo, lo que lo convierte en el medio más común para la intimidación en línea.

Si un niño está expresando enfado o ansiedad después de conectarse a Internet, podría ser uno de los signos de que está siendo víctima de un acoso en Internet.

El acoso cibernético es lo mismo que el acoso tradicional, pero si el acoso tradicional se detiene, cuando termina la escuela, para el acoso en línea casi no hay escapatoria.

Desafortunadamente, muchos niños se atormentan y hostigan mutuamente usando Internet a través de ordenadores y teléfonos inteligentes.

Estadísticas sorprendentes de ciberacoso en menores

  • El 45% de los niños admiten haber experimentado acoso en línea
  • Más del 40% dice que se ha convertido en el blanco de los acosadores
  • El 70% admite haber presenciado ciberacoso
  • 50% de los niños admiten estar asustados de sus acosadores en línea
  • El 92% de los ataques de ciberacoso se llevan a cabo a través del chat y los comentarios en los sitios web de redes sociales
  • Las víctimas de acoso cibernético tienen de 3 a 9 veces más probabilidades de considerar suicidarse
  • Solo 2 de cada 10 víctimas informarán a sus padres o maestros de los ataques en línea

Condenas y sanciones por acoso digital

En caso de que esa situación de ciberacoso constituya un delito penal, toda persona que tenga conocimiento de la misma, está obligada a denunciarlo ante la policía, el Juzgado de guardia o la Fiscalía de menores.

En caso de que el ciberacoso se produzca en el ámbito escolar, debemos comunicarlo al centro y, si no toman las adecuadas medidas para parar ese acoso, podemos denunciarlo ante la Inspección de Educación.

Siempre es conveniente buscar un asesoramiento legal de expertos y recopilar todas las pruebas que nos ayuden a demostrar en un juicio que se ha producido ese acoso.

El acoso digital puede ocasionar delitos de amenazas, injurias, vejaciones o coacciones, según el Codigo penal.

Se establecen penas de prisión de uno a cuatro años y multa de 12 a 24 meses en casos de delitos de revelación de secretos o publicación de información confidencial de terceros sin su consentimiento.

Para que el hecho sea punible, el autor del ciberacoso, en caso de ser un menor, debe tener entre los 14 y los 18 años en el momento en que se producen los hechos. La competencia será de los jueces penales si tiene 18 años o más.

Los menores de 14 años, por su parte, son absolutamente inimputables desde el punto de vista penal, sin perjuicio de las responsabilidades civiles y de las actuaciones sobre ellos desde el ámbito de protección previstas en el Código Civil y demás disposiciones vigentes.

En el Código penal también se recogen otros delitos relacionados con el acoso digital:

  • Exhibicionismo y provocación sexual:  prisión de seis meses a un año o multa de 12 a 24 meses.
  • Allanamiento informático: prisión de seis meses a dos años.
  • Injurias: multa de seis a catorce meses o de tres a siete meses.
  • Daños informáticos:  prisión de seis meses a tres años.
  • Suplantación de identidad:  prisión de seis meses a tres años.
  • Delitos de opinión: prisión de uno a tres años y multa de seis a doce meses.

Casos de acoso digital

Son muchas las conductas que puedes ser constitutivas de acoso digital. Dentro de las más habituales están las siguientes:

  • Publicar una imagen comprometida de la víctima en Internet para perjudicarla.
  • Acoso en redes sociales: Crear un perfil falso en una red social con los datos de la víctima para causarle daños a su reputación.
  • Enviar a la víctima mensajes con amenazas.
  • Acceder al correo electrónico de la víctima y modificar su contraseña ocasionando una violación de su intimidad.

El acoso en línea puede ser difícil de identificar. La definición de acoso en línea puede variar entre personas y casos. Las situaciones leves pueden escalar rápidamente. El acosador puede manipularte para que pienses que no es tan malo como podría ser. Las acciones de otros pueden parecer fuera de tu control.

Pero, si estás siendo víctima de acoso digital habla con personas de tu confianza, cuéntaselo y denúncialo.

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