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Ciberseguridad

Grooming: Qué es, cómo detectarlo y prevenirlo

Entre los peligros que acechan en internet para los menores encontramos el denominado grooming, una práctica de acoso sexual de la que os vamos a hablar en este artículo, para que sepáis cómo detectar, identificar y prevenir el grooming.

¿Qué es grooming?

El grooming es una práctica de ciberacoso sexual en la que un adulto engaña a un menor de edad con una finalidad sexual. Esta modalidad es más usada en las redes sociales por pedófilos y pederastas para ganarse la confianza de los menores y establecer vínculos emocionales con ellos con el objetivo de conseguir fotografías o vídeos de contenido sexual protagonizados por los menores, en el caso de los primeros, o incluso llegar a mantener un encuentro sexual, en el caso de los segundos.

En ese sentido, el grooming es un delito, contemplado en el artículo 183.ter del Código Penal, castigado con penas de prisión de uno a tres años o multa de 12 a 24 meses.

Aunque al hablar de grooming en informática, pensamos sobre todo en redes sociales, en realidad este puede comenzar y desarrollarse en otros medios, especialmente en videojuegos online con función de chat (escrito o de audio), donde los acosadores se hacen pasar por otro menor de edad para ganarse la confianza de sus víctimas.

En su informe de 2023, Save the Children encontró que de las cerca de 400 sentencias judiciales de casos de abusos sexuales a menores, el 33% de ellas eran casos específicos de grooming online. Y aunque este peligro afecta a niños y niñas, son ellas el principal objetivo de los acosados, representando un 57,4% del total de víctimas (el porcentaje se dispara si el grooming acaba en abuso sexual, donde 8 de cada de 10 víctimas son niñas).

¿Cómo detectar el grooming?

Para detectar el grooming, antes debemos saber cómo actúan estos ciberacosadores y, sobre todo, tener muy presente que aunque los menores son nativos digitales, no debemos confundir el que sepan manejarse en entornos digitales, con que sepan reconocer los peligros que les acechan en ellos, donde su exceso de confianza es también su mayor punto débil.

Para poder acercarse a sus víctimas y entablar un primer contacto con ellas, los «groomers» se hacen pasar por otro menor de edad en una red social o en un videojuego, con gustos e inquietudes similares. Poco a poco se van ganando la confianza de sus víctimas (este tipo de acosadores suele ser paciente), conduciendo al menor hacia donde le interesa. Una vez que se ha ganado su confianza, pueden introducir en las conversaciones temática sexual, hasta que finalmente el acosador solicita el envío de una imagen o vídeo íntimo a la víctima.

Una vez logran esa primera imagen, comienza una fase de extorsión o chantaje, en la que amenazan a su víctima con compartir dicho material entre sus conocidos, obligándoles a enviarles más fotografías y vídeos de índole sexual o, incluso, concertar un encuentro real, donde acabará produciéndose la agresión sexual. Al final se entra en un círculo vicioso del que el menor encuentra muy difícil salir.

En muchas ocasiones el grooming y el sexting van de la mano, porque muchos menores no son conscientes de los riesgos que implica enviar sus imágenes personales a otra persona, sobre todo cuando esa persona puede ser un completo desconocido haciéndose pasar por un menor de su edad.

Aunque la prevención del grooming debe ser el primer paso (y hablaremos de ello en el siguiente epígrafe) para evitar que nuestros menores sean víctimas de esta práctica, esta es una lista de los síntomas que puede mostrar un menor cuando es víctima de grooming (no es que todos se den, pero son los más habituales):

  • Sus hábitos cambian:
    • Usa internet o los dispositivos para acceder a ella de forma diferente.
    • Falta a clase.
    • Deja de practicar sus actividades preferidas.
    • Tiene altibajos en el rendimiento escolar.
    • Cambia sus actividades de ocio habituales.
    • Cambio en sus hábitos alimenticios.
    • Disminuye su capacidad de concentración.
    • Oculta sus comunicaciones por internet o el móvil.
  • Cambios en el estado de ánimo:
    • Cambios repentinos de humor.
    • Reacciones agresivas.
    • Tensión permanente.
    • Momentos de tristeza, apatía o indiferencia.
  • Cambios en sus relaciones:
    • Cambia de amigos de forma inesperada o extraña.
    • Reacciones extremas frente a ciertas bromas o comentarios.
    • Miedo a salir de casa o directamente no querer hacerlo.
    • Falta de comunicación.
    • Cambio en su relación con los adultos.
  • Síntomas físicos o psicosomáticos:
    • Cambio de su lenguaje corporal frente a la presencia de determinadas personas.
    • En el espacio escolar, prefiere estar en espacios en los que se siente protegido y en control (rincones, paredes).
    • Manifestación de dolencias frecuentes.
    • Lesiones físicas sin explicación.
    • Mareos frecuentes.

Identificar el grooming o, al menos, las señales que pueden indicar que un menor está siendo víctima de un ciberacosador, requiere saber qué es y cómo se lleva a cabo, para reconocer las señales, pero sobre todo explicarles a los menores (hijos o familiares o alumnos) cómo pueden reconocerlo ellos, para que acaben siendo víctimas o, en el caso de que ya se encuentren sufriéndolo, puedan denunciarlo ante un adulto de confianza o las propias autoridades.

grooming

¿Cómo prevenir el grooming online?

Prevenir el grooming en las redes sociales, los videojuegos o cualquier otra plataforma o aplicación online, pasa por educar a los menores, para que entiendan y comprendan los riesgos que enfrentan al usar internet, especialmente aquellos relacionados con sus propias acciones. Se trata de educarlos en los peligros reales de la Red, en el uso responsable de las tecnologías y también en lo relativo al ámbito afectivo-sexual. De esa manera, podrán saber cómo detectar los peligros y las consecuencias que entrañan sus acciones en el mundo digital.

El primer paso es enseñar a nuestros menores qué un pederasta, cómo detectar su perfil y cómo hacer un uso responsable de internet para evitar que sean víctimas de estos ciberacosadores y acosadores sexuales.

Enséñales a:

  • Rechazar mensajes de tipo sexual.
  • No publicar imágenes ni datos personales con los que se les pueda identificar o localizar.
  • Utilizar perfiles privados y no aceptar solicitudes de amistad de desconocidos.
  • No subir a redes sociales contenidos de carácter sexual o compartirlos con otras personas, por mucha confianza que crean sentir. Pon énfasis en enseñarle que todo lo que sale de sus ordenadores o dispositivos digitales queda fuera de su control y que puede llegar a cualquier persona en cualquier lugar, incluidos sus compañeros de clase o personas con malas intenciones.
  • No caer en los chantajes y a la primera señal de ello, contárselo a un adulto.

No es necesario que invadamos la privacidad de los menores a nuestro cargo, puesto que las leyes de protección de datos también les amparan, pero sí debemos intentar saber a través de ellos con quiénes contactan y tratan en internet y llevar un cierto nivel de control sobre ello.

Podemos:

  • Explicarles los riesgos reales de la Red.
  • Aprender en familia a manejar las nuevas tecnologías.
  • Colocar el ordenador en una zona visible (el salón, por ejemplo) y evitar que chateen a puerta cerrada.
  • Instalar antivirus y programas de navegación segura en los dispositivos digitales.
  • Saber qué páginas visitan y, preguntándoles a ellos, saber con quién hablan y sobre qué temas.
  • Evitar instalar una webcam en el ordenador y si se tiene, desconectarla cuando ellos usen el equipo o ponerle una pegatina que tape la lente.
  • Hablar con ellos sobre sexualidad saludable para reforzar la idea de que pueden hablar de estos temas si se han sentido incómodos charlando con alguien eni nternet.

¿Qué debemos hacer si conocemos víctimas de esta práctica?

Respecto a qué hacer ante un caso de grooming del que tengamos conocimiento, debemos:

  • Apoyar al menor de manera incondicional.
  • No contactar con el acosador ni borrar información importante (guardar los chats, los mensajes, las fotografías y vídeos, etc.) de cara a las autoridades.
  • No ceder al chantaje del acosador.
  • Denunciarlo a la policía.
  • Buscar ayuda psicológica para el menor, puesto que esta no deja de ser una experiencia traumática que podría acarrear consecuencias a largo plazo.

Si el menor no tiene una relación familiar con nosotros, pero ha confiado en nosotros para contarnos lo que le está ocurriendo (podría ser el caso, por ejemplo, de un profesor), deberemos ponerlo en conocimiento de sus padres (o tutores legales), si bien explicándole previamente al menor por qué debemos hacerlo.

Algunos ejemplos de grooming

A continuación os dejamos varios ejemplos de grooming que han llegado a protagonizar diferentes noticias:

    • Un hombre de 25 años atrapó a 43 niñas de entre 11 y 15 años de edad a través de redes sociales, para una vez conseguidos sus números de teléfono acosarlas a través de WhatsApp.
    • En este otro caso, un hombre de 21 años también se hizo pasar por un joven distinto en la red social Instagram para ganarse la confianza de su víctima, una adolescente de 13 años.
    • En este reportaje de elPeriódico podemos ver nuevas formas de grooming y chantaje sexual de adultos a menores.