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Internet

Identidad digital: qué es y cómo protegerla en 2022

Muchas veces actuamos en Internet sin pensar en las consecuencias que dichas acciones podrían tener para nuestra reputación o la imagen que los demás tienen de nosotros. En este artículo te decimos qué es la identidad digital, los riesgos que puede tener para la privacidad y las claves para proteger tus datos en la red.

¿Qué es la identidad digital?

La definición de identidad digital hace referencia al conjunto de informaciones o datos que publicamos en Internet y que están accesibles para el resto de usuarios de la red. Todas las acciones o comportamientos que realizamos en el entorno digital contribuyen a crear nuestra reputación online y la imagen que los demás tienen sobre nosotros.

La identidad personal en el mundo físico o analógico está compuesta por datos personales como el nombre, la edad, el sexo, y otros datos presentes en el DNI o en otras informaciones que las administraciones poseen de nosotros. Sin embargo, la identidad digital añade a estos datos toda la información sobre nosotros presente en la red: datos de acceso, imágenes, vídeos, publicaciones en foros, webs o redes sociales, contactos y un largo etcétera.

La identidad digital se refiere a la información publicada sobre nosotros en internet, y que define la imagen de nosotros que tienen los demás: incluye datos personales, noticias, comentarios, aficiones, gustos, imágenes, videos, etc.

Toda acción que se realiza en Internet deja un rastro, lo que se denomina como huella digital. Esta huella es la pista que debe seguir cualquier usuario para conocer nuestra identidad digital. A veces, es tan sencillo como hacer una simple búsqueda en Google y ver los resultados que aparecen sobre nosotros.

Desde la entrada en vigor en Europa del RGPD y de la LOPDGDD en España, la identidad digital tiene reconocimiento legal e incluye derechos como el olvido o la limitación del tratamiento.

Características de la identidad digital

Veamos cuáles son algunas de las principales características de la identidad digital:

  • Social: se construye a través de la interacción o del reconocimiento de los demás a causa de nuestro comportamiento en internet y redes sociales.
  • Subjetiva: los demás pueden percibir a la persona de una u otra manera en base a la información que genera en la red.
  • Indirecta: no permite conocer a una persona, solo a las referencias que existen sobre ella en la red.
  • Valiosa: muchas empresas investigan sobre la identidad digital de una persona para elaborar perfiles.
  • Dinámica: la identidad digital está en constante evolución.
  • Compuesta: la identidad digital no solo se construye en base al rastro dejado por la propia persona, sino también por las aportaciones de terceros sobre ella.

¿Qué conforma mi identidad digital en Internet?

Puede que tengas una idea más o menos aproximada de los datos básicos que conforman tu identidad digital, pero que aun así te sigas preguntando: «¿qué otros datos o información conforman mi identidad digital?», ya que, como hemos dicho más arriba, la identidad digital se construye a través de diferentes factores.

Así, la identidad digital en Internet depende de una serie de información que está disponible para el resto de usuarios:

  • Nombres de usuario o nicks: el nombre que usas al interactuar en plataformas o servicios online.
  • Avatar: ¿usas una imagen real o una foto que te representa? ¿Qué dice tu avatar sobre ti?
  • Servicios que usas: en la vida analógica te definen factores como la ropa que usas, las películas que ves, los deportes que te gustan, los alimentos que consumes y mil factores más. En el mundo online tu imagen también está definida por los servicios que usas. ¿Eres muy activo en redes sociales? ¿Participas en foros? ¿Tienes página web propia?
  • Publicaciones: las cosas que dices en Internet, cuándo las dices y cómo las dices también contribuyen a crear tu identidad digital.
  • Contactos: ¿con quién te relacionas? ¿Tienes muchos o pocos seguidores? ¿Son tus contactos de Internet amigos o conocidos en la vida real?
  • Aportaciones y valoraciones: ¿interactúas en otros contenidos? ¿Qué tipo de comentarios dejas? ¿Cómo te valoran a ti otros usuarios?
  • Enlaces: ¿qué tipo de contenido te gusta enlazar? ¿Eres más de memes, blogs, periódicos online, webs oficiales, etc.?

Por otro lado, cabe destacar que la ausencia de información también habla sobre ti. Por ejemplo, si solo tienes una red social que apenas usas, no tienes blog o web, ni interactúas en foros u otras comunidades, tu perfil de internet también estará marcado por este tipo de comportamientos.

En este mapa conceptual podemos ver de forma esquemática los datos e información mediante los que se construye nuestra identidad digital:

Mapa conceptual identidad digital

Mapa conceptual identidad digital

Tipos de identidad digital

Aunque en este artículo nos estamos centrando en la identidad digital de la persona, existen otros tipos de identidad digital:

  • Identidad digital corporativa:

Se define como la imagen de marca que transmite una empresa u organización a través de sus acciones y comportamientos en Internet. Toda compañía con presencia en la red comunica unos valores y rasgos propios, ya sea de forma consciente o inconsciente.

  • Identidad digital soberana:

La proliferación de información en Internet ha provocado que cada vez sea más importante proteger estos datos y tenerlos controlados. Ahí es donde entra la identidad digital soberana. Es una forma de identidad en Internet que busca que el usuario tenga un control absoluto de sus datos, pudiendo elegir quién, cuándo y cómo tiene acceso a ellos.

La mayor parte de los esfuerzos en este campo se están centrando en crear un sistema estandarizado. En esta tesitura, la tecnología blockchain se destaca como el método más efectivo y la base para esta tecnología, gracias al uso de las cadenas de bloques y la criptografía.

Ejemplos de identidad digital

Para ilustrar lo que hemos dicho sobre hasta ahora, vamos a ver algunos ejemplos de identidad digital.

Como hemos dicho, la identidad digital se construye a través de diferentes datos e información, así como comportamiento en Internet, por lo que ejemplos de identidad digital personal serían los perfiles en redes sociales de personas «anónimas», un blog personal, un canal de YouTube o un canal en Twitch. En algunos de estos casos, la identidad digital personal incluso puede transformarse en identidad corporativa o en una marca personal.

Un ejemplo de identidad digital corporativa lo encontramos en Cabronazi (si eres usuario habitual de redes sociales, seguro que te suena). Cabronazi empezó como un perfil de redes sociales que se dedicaba a compartir memes, y hoy en día es una empresa que factura cientos de miles de euros. Lo ha conseguido gracias a una identidad digital basada en el humor y la irreverencia. Cualquier usuario sabe lo que se va a encontrar si visita su perfil.

Finalmente, un ejemplo de una persona que lleva años luchando para tener una identidad digital soberana es la ex jugadora de waterpolo Kaliya Young.

Young, que fue diagnosticada con linfoma de Hodgkin, inició hace 15 años una lucha para poder gestionar por sí misma toda la actividad en la red, sin que otras plataformas o servicios pudieran usar su información a su antojo.

El objetivo de Young es tener un control total de su información en la red, y poder traspasarla a cualquier lado de la forma más sencilla posible. Por ejemplo, pasar sus datos de Google a Facebook, y de ahí a la consulta del médico o a su entidad bancaria.

Otra de sus metas es conseguir que sus datos sean totalmente privados, mientras ella así lo desee. Es decir, evitar que cualquier servicio, plataforma, compañía o administración pública, puede rastrear, suspender o cancelar su información personal.

identidad digital segura

Peligros para la identidad digital

El rastro que dejamos en Internet es una puerta abierta para que los ciberdelincuentes encuentren debilidades que les permitan acceder a nuestros datos y realizar ataques contra nuestra privacidad, a través del robo de datos o técnicas de phishing, lo que puede tener consecuencias muy negativas, ya que la información personal se puede usar para diferentes fines.

Uno de los mayores peligros para la identidad digital y, por extensión para las propias personas, es suplantación de identidad, puesto que al hacerse pasar por nosotros, los ciberdelincuentes pueden no solo dañar nuestra reputación en la Red y fuera de ella, también pueden robarnos dinero (si acceden a nuestras cuentas bancarias), abrir cuentas con nuestro nombre, acumular deudas o cometer otros delitos que quedarían vinculados a nuestro nombre.

¿Cómo proteger mi identidad digital?

Para evitar ser víctimas de suplantación de identidad, debemos proteger nuestra identidad digital y eso conlleva tomar ciertas precauciones a la hora de conectarnos y navegar por Internet.

Si quieres saber cómo proteger la identidad digital, a continuación encontrarás una serie de consejos a seguir, incluido cómo borrar información sobre ti en Internet:

  • No empleando redes WiFi desprotegidas o públicas:

Las redes WiFi no son seguras, ya deberías saberlo. Sobre todo si vas a enviar algún tipo de información confidencial como datos personales, contraseñas, datos bancarios, etc. Evita conectarte a través de conexiones WiFi públicas, por ejemplo en cafeterías o aeropuertos. Este tipo de redes no tienen cifrado WPA o WEP y no disponen de los protocolos de seguridad apropiados. Son uno de los métodos más habituales que usan los hackers para penetrar en equipos ajenos.

  • Navegando por sitios web seguros:

Evita entrar a páginas web que no tengan certificado SSL. Este certificado es un sistema de cifrado que permite el envío de información de forma segura al servidor.

Las páginas que utilizan este certificado se caracterizan por usar el protocolo https://. Las diferenciarás fácilmente, ya que la url en la barra de direcciones comenzará por https:// en lugar de http://. Además, la dirección aparecerá en verde y con el símbolo de un candado a su lado.

  • Empleando solo contraseñas seguras:

No utilices contraseñas que sean palabras comunes o relacionadas con tu persona, y mucho menos otras del estilo «123456».

Lo más recomendable es que las contraseñas tengan un mínimo de 16 caracteres y que combinen letras, números y símbolos. Una buena opción es usar un programa para la generación automática de contraseñas.

Por otro lado, se recomienda no usar nunca la misma contraseña en dos sitios distintos. Si utilizas muchos servicios online y tienes muchos passwords distintos, te aconsejamos usar un gestor de contraseñas como LastPass.

  • Actualizando el software regularmente:

Los sistemas operativos, programas y aplicaciones se renuevan periódicamente con el objetivo de ofrecer nuevas funcionalidades y mejorar su rendimiento. Otra de las razones de ser de estas actualizaciones es incorporar medidas de seguridad que protejan al usuario frente a nuevas amenazas. Por ello, es importante tener el software siempre actualizado, especialmente los programas antivirus.

  • Verificando todas las políticas de privacidad:

Sabemos que es un rollo tener que leerse las políticas de privacidad. Son largas y confusas, de hecho están hechas así para que no te las leas. Pero no caigas en ese error.

Como mínimo, te aconsejamos que entres a las políticas de privacidad de tus redes sociales y configures a tu gusto todas las opciones de tu perfil. Desde ahí podrás decidir quién puede ver tus publicaciones, qué usuarios te pueden escribir, quién puede compartir contenido tuyo, qué tipo de publicidad deseas recibir (o no) y mucho más.

  • Mediante la firma electrónica:

La firma electrónica es un método de identificación similar a una firma analógica, con la salvedad de que se realiza a través de medios biométricos, lápices y pantallas electrónicas, o pinchando con el ratón en casillas de consentimiento.

Por otro lado, está la firma digital, que es un método seguro que utilizan algunas plataformas (sobre todo los organismos oficiales) que permite a la entidad receptora de la firma garantizar la autenticidad de la misma. El método más empleado es el documento de identidad digital o DNI electrónico.

  • Busca tu nombre en Internet:

Si quieres saber qué información sobre ti hay en Internet, una de las formas de hacerlo es buscar tu nombre en Internet, de esa forma podrás ver el nivel de exposición de tu identidad digital y comprobar cuánta información personal es pública. Por ejemplo, puede que hace unos años te hicieras una cuenta en algún sitio online de la que no te acordabas y quieras borrar.

  • Pide a Google que desindexe información sobre ti:

Desde la aprobación del Reglamento General de Protección de Datos, (RGPD) Google ha de cumplir con el llamado derecho de supresión o al olvido. Esto es, el derecho de cualquier ciudadano a que se elimine de sus resultados de búsqueda toda aquella información que se considere desfasada o desactualizada, aunque en su momento fuera verídica.

Puedes solicitar que Google elimine información sobre ti, ya sean datos personales o contenidos sobre tu persona publicados en otras webs. El contenido no se borrará, pero evitarás aparecer en los resultados de búsqueda.

Puedes solicitar que Google elimine tu información de su buscador a través de este enlace. Ten en cuenta que Google deberá valorar la solicitud. No será aceptada si existen razones para ello, por ejemplo si se trata de información de interés público o relacionada con delitos, negligencias profesionales o condenas penales.

  • Limita o elimina contenido personal en redes sociales:

También puedes limitar el contenido que aparece en las redes sociales como Facebook, Twitter o Instagram. Para ello te recomendamos ir a la opción de «Editar perfil» y desde ahí configurar todas las opciones de privacidad

Ten en cuenta que también puedes decidir el contenido que los demás publican sobre ti. Si alguien está compartiendo información tuya sin consentimiento, puedes reportar el contenido.

Y la otra opción es borrar definitivamente la cuenta de la red social. Para ello te aconsejamos que primero hagas una copia de seguridad de todo lo que has publicado durante tu actividad, y que luego borres todo tu historial de publicaciones. Ten en cuenta también que redes sociales como Facebook fijan un período de un mes para la eliminación de la cuenta, y de 90 días para mantener una copia de seguridad de tus datos.

Si hace mucho tiempo que no usas una red social es probable que no te acuerdes de tus datos de acceso. Si sabes con qué correo electrónico te diste de alta, simplemente tienes que solicitar una nueva contraseña a ese correo. De lo contrario, tendrás que buscar el email de activación entre todos tus correos electrónicos.

  • Elimina tus datos de foros, páginas web y otros servicios:

También puedes editar o eliminar la información que has dejado en foros o páginas web. Normalmente en el perfil de usuario tienes la opción de editar tus publicaciones y eliminar tu perfil. En caso contrario, deberás ponerte en contacto con el webmaster para que elimine la información que quieres que desaparezca.

En definitiva, aunque mantener el anonimato en Internet es casi imposible hoy en día, sí existen mecanismos para proteger tu privacidad e identidad digital.