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Igualdad

Consecuencias de la desigualdad de género

Incluso con los avances conseguidos en los últimos años, las consecuencias de la desigualdad de género en España todavía nos acompañan y es necesario conocerlas para poder buscar sus causas y diseñar medidas para eliminarlas y conseguir alcanzar la equidad de género.

En este artículo nos centramos en los efectos de la desigualdad de género en el ámbito laboral, ya que desde este afectan a la sociedad en su conjunto.

¿Qué consecuencias tiene la desigualdad de género?

Las causas de la desigualdad de género son variadas y complejas, ya que hay diferentes factores detrás de las mismas, factores que, además, hacen que la desigualdad de género afecte de forma diferente a las mujeres en función de en qué parte del mundo vivan (porque factores como la raza, la religión o las tradiciones culturales también influyen). Sin embargo, las consecuencias de esa desigualdad de género en la sociedad no son tan distintas a nivel mundial (sí lo son los grados en que afectan, puesto que no todos los países recorren a la misma velocidad el camino hacia la igualdad).

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En las siguientes líneas vamos a ver qué consecuencias trae la desigualdad de género en el ámbito laboral.

Menor tasa de actividad laboral

Una de las consecuencias de la reproducción todavía de los roles tradicionales asociados al género es una menor tasa de actividad laboral en las mujeres.

Mayor tasa de desempleo

La tasa de paro es mayor entre las mujeres que entre los hombres, algo que, además, hemos podido ver durante la pandemia de Covid-19, en la que el paro femenino creció más que el masculino.

Condiciones laborales desiguales entre hombres y mujeres

La desigualdad laboral también la encontramos en las propias condiciones laborales de las mujeres, que todavía tienden a ser peores que las de los hombres, ya que estas acceden al empleo en condiciones de mayor temporalidad y precariedad, además, son ellas, todavía, quienes mayoritariamente tienen horarios de jornada reducida para poder dedicar tiempo al cuidado del hogar y los hijos.

Esto se traduce, además, en la desigualdad salarial entre hombres y mujeres.

Segregación ocupacional

Aunque la implantación de acciones de igualdad está contribuyendo a reducir la segregación ocupacional en función del sexo, actualmente todavía se produce tanto horizontal, con mayor presencia de mujeres en aquellas profesiones asociadas tradicionalmente a lo «femenino» (cuidados, educación, administración, etc.), como vertical, con menos mujeres en puestos directivos y de responsabilidad y toma de decisiones, porque todavía hay muchas profesiones en las que las mujeres se encuentran con ese techo de cristal que frena el desarrollo de su carrera profesional.

Un ejemplo de esta segregación ocupacional podemos encontrarlo en la desigualdad en el deporte profesional femenino y masculino.

  • Menor participación de mujeres en la actividad empresarial

Cada día son más las mujeres empresarias, pero las causas detrás de la desigualdad de género todavía provocan que su presencia sea menor y que, en general, las empresas creadas por mujeres se encuentren sobre todo en sectores de actividad marcados por la segregación ocupacional de la que hablábamos en el punto anterior.

Menor presencia en puestos de decisión y representación

Diferentes causas y factores contribuyen a que haya una menor presencia de la mujer en puestos de toma de decisiones y representación, aunque poco a poco vemos como va aumentando el número de mujeres directivas, todavía se está lejos de lograr esa equidad.

Esta menor presencia de mujeres también la encontramos en otros ámbitos; político, social, económico, cultural y de valores e influencia social, motivo que ha llevado a promover políticas, precisamente, para aumentar la presencia de mujeres en los mismos.

Mayor dedicación de tiempo a actividades no remuneradas

Otra de las consecuencias de la desigualdad de género la encontramos en que las mujeres dedican más tiempo al desempeño de actividades y tareas no remuneradas, en concreto aquellas relacionadas con las actividades domésticas y de cuidados de hijos o familiares dependientes. Pese al fomento y avance de la corresponsabilidad, como decíamos más arriba, todavía son ellas las que más reducciones de jornada solicitan para poder dedicar tiempo a estas tareas, algo que afecta también a sus posibilidades de promoción y ascenso profesional.

Brecha tecnológica

La brecha tecnológica ha afectado más a las mujeres, limitando su acceso a las nuevas tecnologías y, por tanto, a oportunidades para mejorar sus competencias y posibilidades de promoción y ascenso, algo mucho más acusado en países menos desarrollados, pero que también ha afectado a occidente hasta no hace mucho tiempo. Aunque actualmente, a nivel de usuarias de estas tecnologías ya es menos acusado, todavía lo podemos ver en el ámbito del desarrollo de aplicaciones y creadoras de empresas de base tecnológica.

Feminización de la pobreza

Muchas de las consecuencias que hemos visto provocan la feminización de la pobreza; menores salarios, menores cotizaciones y, por tanto, menores pensiones.