Si le pides a ChatGPT que te escriba el código fuente para un videojuego o cualquier otro programa, este chatbot te proporcionará dicho código (dependiendo de las instrucciones dadas, serás más o menos complejo). La capacidad de la IA en programación ya está generando dudas y preocupaciones respecto a la propiedad intelectual del código fuente. En las siguientes líneas abordamos y analizamos esta cuestión.
Código fuente y propiedad intelectual
Para entender cómo puede afectar la inteligencia artificial (IA) a la propiedad intelectual del código fuente, lo primero que debemos establecer es cómo se atribuyen y protegen los derechos de autor de los desarrolladores de software.
En España, el código fuente está protegido por la Ley de Propiedad Intelectual, como lo están las obras artísticas, literarias y científicas, siempre que se trate de una creación original. Por lo tanto, una vez que es tangible, el creador del código fuente tiene reconocidos sus derechos de autor, sin que sea necesario su inscripción en el Registro de la Propiedad Intelectual (aunque para una mejor protección, se recomienda hacerlo).
Cabe señalar que los derechos de autor se aplican solo al código fuente, no a las funcionalidades del software (esto propicia que existan diferentes programas o aplicaciones como funcionalidades similares, pero que no se consideren un plagio). Esto es así porque las funcionalidades se entienden como ideas, y las ideas no pueden registrarse. La Ley de Propiedad Intelectual tampoco protege los lenguajes de programación utilizados para programar el código fuente.
Cabe señalar que cuando adquirimos un software, lo que hacemos es adquirir una licencia de uso y no los derechos de autoría sobre él, aunque puede haber excepciones a esto cuando se trata de programas hechos «a medida» para un cliente concreto; en estos casos, la jurisprudencia ha determinado que la propiedad intelectual pertenece también al cliente.
En cualquier caso, siempre que el código fuente sea una creación original, este estará protegido bajo derechos de autor.
Capacidad de la IA para la programación
La inteligencia artificial ha traído diferentes avances en muchos ámbitos, incluidos el de la programación. El desarrollo de la IA generativa ha permitido crear plataformas de IA para programación y asistentes impulsados por IA que pueden sugerir líneas de código, autocompletar funciones e incluso, cómo decíamos al principio, escribir bloques completos de código basados en los prompts proporcionados por los desarrolladores.
Algunos ejemplos de estas herramientas de IA para programación los tenemos en Codex de OpenAI o GitHub Copilot. Gracias a ellas, desarrolladores y programadores pueden reducir el tiempo de desarrollo, minimizar errores o automatizar algunas tareas.
Sin embargo, el uso de IA para programación también plantea preocupaciones, tanto en lo relativo a la posible destrucción de empleos (si las IA ya pueden desarrollar y crear código fuente, no es raro pensar que podrían sustituir a desarrolladores y programadores en un futuro no muy lejano), como respecto a la autoría del código fuente (no debemos olvidar que para que una IA generativa funcione de la manera esperada y sea eficiente realmente, ha tenido que ser entrenada con grandes conjuntos de datos, en este caso, con numerosos conjuntos de fragmentos de código).

Ejemplo de ChatGPT creando código fuente para juego
¿Qué problemas legales plantea la IA en programación?
La IA usada para programación plantea los mismos problemas legales en cuanto a derechos de autor que el uso de IA generativa para la creación de textos u obras artísticas y que enumeramos a continuación:
- Al haber sido entrenada con vastas cantidades de datos, incluidos repositorios de código abierto, se plantea la cuestión de si el código fuente generado es verdaderamente original o una forma de plagio. Es decir, ¿la IA está creando código fuente propio o está «regurgitando» código fuente copiado? Si se trata de lo segundo, incluso si se trata de código abierto, podríamos estar ante un delito contra la propiedad intelectual, ya que se podría estar vulnerando los derechos de autor y/o las licencias de uso.
- En línea con lo anterior, el código fuente puede estar protegido por licencias de uso específicas que pueden indicar cómo usarlo, modificarlo o distribuirlo o incluso restringir estas acciones. Si una herramienta de IA para programación genera código basado en esos recursos vulnerando las restricciones de las licencias, podría generarse un conflicto legal con el titular de los derechos de autor o de explotación del código fuente.
- Los conjuntos de código fuente empleados para el entrenamiento de los modelos de IA para programación siempre están protegidos por derechos de autor, es decir, que para cualquier uso que se quiera hacer de ellos, es necesario la autorización del titular de dichos derechos, incluso en el caso de código abierto (aunque en estos casos se suele especificar qué se puede hacer y no con el código). Muchos modelos de IA han sido entrenados con fragmentos de código fuente sin pedir la autorización de sus titulares, ni atribuirles autoría o compensarlos adecuadamente.
Por lo tanto, podemos decir que la inteligencia artificial plantea serias dudas sobre la vulneración de los derechos de autor del código fuente, igual que ocurre con otros contenidos hechos con IA generativa. Es un problema complejo, que ha generado diversos debates con opiniones que defienden el uso de estas herramientas y los que no, que arguyen, además, que lo que hacen las IA generativas es plagiar en cierta manera los datos de entrenamiento, en este caso, los fragmentos de código fuente. Sin embargo, puede ser más difícil demostrar que un código fuente generado por IA contiene copias exactas de otros códigos fuente.
En cualquier caso, para tratar de solucionar estos problemas es necesario desarrollar normativas claras que regulen el uso de la inteligencia artificial en general y de la IA generativa en particular (como ya intenta la Ley de Inteligencia española) y que las empresas, tanto desarrolladoras como usuarios de sistemas de IA, adopten enfoques éticos para la creación y uso de estas herramientas.
*Puede que te interese saber cómo se aplica la IA en ciberseguridad.
¿De quién es la propiedad intelectual de un código fuente desarrollado por la IA?
La propiedad intelectual de un código fuente desarrollado por la IA no es fácil de determinar, pero lo que es seguro es que no será la IA, ya que la Ley de Propiedad Intelectual solo reconoce la autoría de obras creadas por personas físicas, es decir, que no es posible atribuir derechos de autor sobre un código fuente a una inteligencia artificial, que no deja de ser una máquina.
Si la IA no puede tener derechos de autor sobre el código fuente que ha generado, entonces ¿quién los tiene? De momento, nadie, ni la persona que haya hecho el prompt para que la IA genere el código fuente, ni la empresa desarrolladora del modelo de IA usado. Es decir, el código fuente generado por una IA estaría libre de derechos de autor y cualquier persona o entidad podría usarlo sin limitaciones (siempre que no resulte ser un plagio de un código fuente original).
En definitiva, puedes pedirle a ChatGPT que escriba el código fuente para una aplicación, pero no podrás registrarlo como creación propia y es posible que entre los fragmentos de código generado, haya fragmentos plagiados de otro código fuente, lo que podría traerte problemas legales.
