Las fuentes de información son algo que habitualmente asociamos con los trabajos de investigación, los trabajos académicos o los trabajos periodísticos, sin embargo, en nuestro día a día, la mayoría de nosotros acudimos a ellas para informarnos sobre la actualidad o el pasado o simplemente para entretenernos y no somos realmente conscientes de ello. En este artículo explicamos qué son las fuentes de información, qué tipos existen y cómo evaluar su fiabilidad.
Contenido del artículo
¿Qué son las fuentes de información?
Las fuentes de información son los recursos de los que podemos extraer datos e información sobre un tema, materia, personaje, objeto, animal, suceso, evento, etc. que sea de nuestro interés o que estemos estudiando o investigando.
Las fuentes de información pueden ser documentos, obras de arte, páginas web, fotografías, vídeos, grabaciones de audio, etc., siempre que contengan información relevante para el tema o materia del que estemos tratando. Podemos encontrar fuentes de información en internet y en soportes físicos y audiovisuales, incluso las personas, en determinadas circunstancias, pueden ser consideradas fuentes de información.
Cómo veremos a continuación, existen diferentes tipos de fuentes de información, pero cabe señalar que no todas las fuentes de información son igual de fiables o relevantes para quien las consulta, puesto que dependerá de lo que se esté investigando.
Asimismo, cómo decíamos en la introducción, no solo los investigadores, estudiantes o periodistas utilizan y manejan fuentes de información; cualquier persona en su día a día puede consultar una o varias fuentes de información (por ejemplo, al leer el periódico, ver el telediario o leer un libro). También pueden consultar fuentes de información de diversa índole, las empresas y cualquier otro tipo de organización. E incluso personas y organizaciones pueden convertirse, a su vez, en fuentes de información en algún momento.
Tipos de fuentes de información
Las fuentes de información se clasifican en tres tipos principales en función de su cercanía a los hechos y el nivel de análisis o interpretación que se hace de la información. Sin embargo, cabe señalar que aparte de esta primera clasificación, también podemos encontrar otros tipos de clasificaciones de las fuentes de información en base a otras características.
Primarias
Las fuentes de información primaria son aquellas que contienen la información original, sin alterar y sin interpretar. Es la información en su estado original y que se mantiene como tal, sin cambios, en el tiempo.
Las fuentes primarias pueden ser de todo tipo, desde documentos hasta objetos, siempre que contengan información relevante e inalterada.
Secundarias
Las fuentes secundarias de información son aquellas en las que se interpreta, analiza o modifica de alguna forma la información de fuentes primarias. Es decir, se trata de nuevo contenido generado a partir de una o varias fuentes primarias. Las fuentes secundarias, además, suelen hacer referencia a la fuente primaria de la que se ha extraído la información.
Cabe señalar que, dependiendo del contexto y de para qué se estén usando las fuentes de información, a veces fuentes secundarias pueden considerarse primarias.
Terciarias
Las fuentes de información terciarias contienen información extraída de fuentes primarias y secundarias, que ha sido depurada para transmitirla al investigador, persona o entidad interesada en acceder a ella. Además, estas fuentes siempre remiten a las fuentes de las que beben.
Las fuentes terciarias son las menos frecuentes, pero resultan extremadamente útiles para trabajos de investigación.
Otras clasificaciones para fuentes de información
Aparte la clasificación que hemos visto, las fuentes de información también se puede clasificar a su vez en función de:
- Origen geográfico o localización: Si son internacionales, nacionales, regionales o locales. Incluso si son fuentes de información internas y externas en el caso de una organización o empresa.
- Procedencia: Si la fuente son personas, instituciones, organizaciones o documentales.
- Su soporte: Pueden ser fuentes textuales, audiovisuales, físicas o digitales.
- Por el tipo de información: Pueden ser fuentes generales o fuentes especializadas.
- Formales o informales: Las fuentes formales son aquellas que provienen de instituciones o expertos reconocidos y que han sido verificadas por revisores y editores profesionales. Las fuentes informales son aquellas pueden o no haber sido verificadas e incluyen a los blogs, las redes sociales, los foros, medios no profesionales, etc., siendo más habituales actualmente en internet.
Ejemplos de fuentes de información
Para ilustrar mejor los diferentes tipos de fuentes que hemos visto en los puntos anteriores, vamos a ver algunos ejemplos de fuentes de información según su tipo:
| Fuentes de información primarias | Fuentes de información secundarias | Fuentes de información terciarias |
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Un último ejemplo dentro del mundo empresarial; una empresa puede generar información original (siendo fuente primaria) como información secundaria (por ejemplo, al realizar análisis e interpretación de datos de consumidores), de manera que la información interna y externa de una empresa puede convertir a esta en una fuente de información.
¿Cómo saber si las fuentes de información son fiables?
Finalmente, siempre es importante saber que si estamos ante fuentes de información fiables, especialmente en la actualidad, donde gracias a internet abundan fuentes de información de fácil acceso, pero no todas son completamente fiables, puesto que algunas tienen información errónea, sesgada o directamente falsa.
Para saber si una fuente de información es fiable, debemos fijarnos en varios aspectos:
- En la autoridad de la fuente, que es quien proporciona la información. Su fiabilidad depende de quién o qué sea la fuente. Por ejemplo, de un archivo histórico o un museo, se espera que guarden los documentos u objetos auténticos y sin alterar (o, como mínimo, copias fieles de los mismos). La autoridad de la fuente es más importante en las fuentes secundarias, donde se debe valorar la reputación, credibilidad y conocimientos de quienes han elaborado la información (periodistas, investigadores, etc.).
- La actualidad de la información también influye en su fiabilidad, puesto que podemos encontrar fuentes de información obsoletas, que ya no serían de utilidad.
- La objetividad en fuentes secundarias puede determinar el nivel de credibilidad de la fuente y puede comprobarse mirando las referencias que se aportan a las fuentes primarias y la metodología utilizada.
- Contrastar entre diversas fuentes de información sobre el tema o materia, también nos ayudará a determinar la fiabilidad de la fuente.
En conclusión, cada día consultamos diferentes tipos de fuentes de información, y aunque no siempre lo hacemos con un interés investigador, lo cierto es que siempre deberíamos ser mínimamente críticos con las fuentes de información que consultamos, especialmente si vamos a darle algún uso a esa información.
