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Compliance

El Plan de prevención de delitos penales ¿es obligatorio?

Desde 2010, las personas jurídicas pueden tener responsabilidad penal por delitos cometidos por miembros de su plantilla, de su consejo de administración o de su dirección. El plan de prevención de delitos penales es una herramienta que puede no solo ayudar a las empresas a atenuar dicha responsabilidad penal, sino también a evitar la propia comisión de delitos o, cuanto menos, reducir el riesgo de incumplimiento.

En este artículo vamos a ver qué es y cómo elaborar un plan de prevención de riesgos penales.

¿Qué es el plan de prevención de delitos penales?

El plan de prevención de delitos penales (también llamado compliance penal) es un programa que incluye medidas de control y vigilancia para prevenir la comisión de delitos e infracciones dentro de la organización o por miembros de la misma en su beneficio y provecho, tanto si la organización es consciente de ello como si no, o si se cometen de manera intencional o son consecuencia de una negligencia o descuido.

Como cualquier plan de cumplimiento normativo, el plan de prevención de delitos penales debe suponer un proceso continuo de revisión, análisis y supervisión de todos los procesos de la organización en los que existan riesgos de comisión de delitos tipificados como tales en el Código Penal.

El plan de prevención de delitos penales cumple con dos objetivos dentro de la organización:

  • Sirve, por un lado, para implantar un sistema de prevención de delitos capaz de mitigar el riesgo de comisión de delitos, gracias, como hemos dicho, a la adopción de medidas y controles en todos los procesos de la compañía.
  • A través de este plan de previsión de delitos se puede crear una cultura de cumplimiento normativo o compliance en la organización, puesto que este plan debe ser comunicado y puesto en práctica por todos los miembros de la  misma, para que todos ellos cumplan con las medidas y pautas recogidas en él, asegurando un comportamiento ético y responsable y un cumplimiento estricto de la legalidad vigente.

Por lo tanto, el plan de prevención de delitos penales parte del compromiso de la dirección y debe ser seguido por esta, comunicado a todos los empleados, que deberán cumplir con sus directrices.

¿Es obligatorio implantar un plan de prevención de delitos penales en la empresa?

El plan de prevención de delitos penales no es obligatorio, por lo que ninguna empresa, independientemente de su tamaño o sector de actividad, está obligada a implantar un plan de prevención penal.

¿Por qué implantar un plan de prevención de riesgos penales en tu empresa?

Si no hay obligatoriedad en implantar un plan de prevención de riesgos penales, entonces ¿por qué hacerlo?

La respuesta la tenemos principalmente, aunque no solo, en la responsabilidad penal de las personas jurídicas. Este cambió, hecho en el Código Penal en 2010, establece que las personas jurídicas (empresas, cooperativas, organizaciones sin ánimo de lucro, etc.) pueden ser responsables de algunos de los delitos cometidos por sus integrantes (sean estos miembros de la dirección, del consejo de administración o un empleado). En 2015, en una nueva modificación del Código Penal, se estableció que dicha responsabilidad podría atenuarse (incluso eximirse), si la organización contara con un plan de prevención de delitos.

Es decir, si una empresa cuenta con un plan de prevención de delitos penales efectivo, con las medidas de control y supervisión adecuadas a la actividad de la empresa y los riesgos de incumplimiento a la que esta y sus miembros están expuestos, ante la comisión de un delito de uno de sus empleados o altos cargos, el juez podría atenuar o eximir a la empresa de su responsabilidad penal.

Eso sí, para que cualquier modelo de plan de prevención de riesgos penales sea valorado positivamente por un tribunal o juez, es imprescindible que este se haya hecho teniendo en cuenta las condiciones particulares de la empresa, los delitos o infracciones a los que está expuesta, haya adoptado un sistema de gestión de riesgos penales adecuado, compuesto por un conjunto de medidas y elementos integrados y eficientes (protocolos de actuación, políticas, normas, procedimientos, controles, indicadores, etc.). Además, el plan debe estar supervisado por un organismo independiente (un comité de compliance penal o un compliance officer) y revisado de forma periódica.

En definitiva, se trata de tener un plan de prevención de delitos penales funcional y no un simple documento archivado y al que no se presta atención.

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Cómo elaborar un plan de prevención penal paso a paso

El plan de prevención de delitos penales debe ser:

  • Actualizable y flexible, para poder acomodar las modificaciones normativas que se pueden hacer.
  • Dirigirse a toda persona vinculada a la empresa, así como a terceros con los que se tenga una relación profesional o comercial (por ejemplo, los proveedores de la empresa).
  • De obligado conocimiento y cumplimiento.

Además, y como ya hemos señalado, el cumplimiento del plan debe ser supervisado por un comité de seguimiento, departamento de cumplimiento (en las empresas pequeñas, puede ser el propio Órgano de Administración) o compliance officer, con total autonomía, independencia y los recursos humanos y materiales necesarios para cumplir con sus funciones.

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Para elaborar el plan de prevención de delitos en las empresas debemos cumplir con los requisitos que se especifican en el artículo 31 bis del Código Penal:

Elaborar el mapa de riesgos

Se deben identificar los riesgos penales a los que está expuesta la compañía, clasificándolos en riesgos que provienen de la propia actividad de la empresa y aquellos que son comunes a todas las empresas (por ejemplo, derivado de la actividad sería la eliminación de residuos médicos de una clínica privada, mientras que un riesgo común es la evasión fiscal).

Determinados y definidos los riesgos penales, estos se colocarán en un mapa de riesgos, jerarquizando cuáles son los más elevados y cuáles los menores, así como el nivel de tolerancia de los mismos.

Establecer procedimientos de actuación

El siguiente paso es establecer aquellos procedimientos o protocolos de actuación necesarios para evitar comportamientos o actividades que puedan dar lugar a los riesgos analizados en la fase anterior.

Se establecerán aquí las conductas éticas y responsables que se deben adoptar para reducir los riesgos de comisión de delitos. Así mismo, se elaborará el código ético de la organización. Y se revisarán, analizarán y se realizará una valoración normativa de todos los protocolos internos de actuación.

Establecer los canales éticos

Todo plan de prevención de delitos penales debe incorporar entre sus medidas la creación de, al menos, un canal de denuncia interno, para que cualquier miembro de la organización pueda denunciar la posible comisión de delitos o la sospecha de que se están cometiendo delitos en el seno de la empresa de forma ágil y sencilla.

Además, la implantación de un canal de denuncia es obligatoria para empresas con más de 50 trabajadores, de acuerdo a la Directiva Whistleblower del Consejo Europeo.

Los canales de denuncia deben llevar a la creación de una comisión investigadora y a poner en marcha los mecanismos internos necesarios para llevar a cabo la investigación de los hechos, garantizando siempre la protección del anonimato del denunciante frente al denunciado.

Diseño de medidas sancionadoras

El plan de prevención de delitos penales también debe contar con un sistema disciplinario efectivo. Para ello se deben diseñar las medidas sancionadoras correspondientes y adecuadas a cada tipo de infracción (teniendo en cuenta los límites fijados por la ley).

Revisión periódica del plan de prevención de delitos penales

Finalmente, el plan de prevención de riesgos penales debe ser revisado periódicamente, para poder incorporar los cambios necesarios, tanto los debidos a cambios en la propia organización como los derivados de la modificación o publicación de nuevas leyes y reglamentos.

Además, la revisión también debe servir para determinar el grado de cumplimiento del plan y su efectividad.

Beneficios de implantar un plan de prevención de delitos penales

Sin duda, el beneficio más importante de implantar un plan de prevención de delitos penales o de compliance penal es, precisamente, la posibilidad de atenuar o exonerar penalmente a la persona jurídica ante la comisión de un delito por parte de uno de sus miembros.

Pero, además, la implantación del plan de prevención de riesgos penales fomentará una cultura ética y responsable, que contribuirá a reducir notablemente el riesgo de comisión de delitos, así como el de las infracciones en determinadas materias (como la protección de datos, los riesgos laborales, el blanqueo de capitales, etc.).

Una empresa con un claro código ético y un programa de cumplimiento, es una empresa que proyectará una mejor imagen corporativa y, por tanto, de mayor valor reputacional. Además, tener este plan implantado puede ser un factor diferencial a la hora de optar a licitaciones públicas o subvenciones y ayudas.

Finalmente, tener un plan de prevención de delitos penales también puede ahorrar los costes asociados a la imposición de sanciones por cometer infracciones o delitos, así como evitar consecuencias más graves (como la suspensión de actividades temporalmente, la intervención judicial, la pérdida de subvenciones o incluso la disolución de la empresa).

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