El diseño de las plataformas digitales ha evolucionado para captar la atención de los usuarios de manera más eficaz y conseguir «atraparlos» durante más tiempo, en algunos casos empleando estrategias denominadas como patrones adictivos. Tanto la AEPD como el CEPD han mostrado su preocupación sobre el uso de patrones adictivos en el tratamiento de datos personales, ya que plantean riesgos para la protección de datos y para los derechos y libertades de los usuarios.
En las siguientes líneas explicamos qué son los patrones adictivos, cuáles son sus objetivos y el impacto que tiene sobre la protección de datos.
Contenido del artículo
- ¿Qué son los patrones adictivos?
- Tipos de patrones adictivos
- Objetivos del uso de patrones adictivos
- ¿Cuál es el impacto de los patrones adictivos en el tratamiento de datos personales?
- ¿Pueden sancionar a la empresa por usar patrones adictivos?
- ¿Qué consecuencias tiene el uso de patrones adictivos para los usuarios?
- Te ayudamos a cumplir la Ley de Protección de Datos
¿Qué son los patrones adictivos?
Los patrones adictivos son estrategias de diseño utilizadas en las plataformas digitales para manipular el comportamiento del usuario y fomentar el uso prolongado o repetitivo de un servicio. Estas estrategias se basan en principios psicológicos que buscan activar respuestas emocionales o instintivas, muchas veces pasando desapercibidas para el usuario.
El Comité Europeo de Protección de Datos (CEPD) los menciona en sus Directrices 03/2022 sobre patrones de diseño engañosos en interfaces de plataformas de redes sociales: cómo reconocerlos y evitarlos, donde define el patrón adictivo como:
«Una característica, atributo o práctica de diseño que determina una manera concreta de utilizar plataformas, aplicaciones o servicios digitales que persigue que los usuarios dediquen mucho más tiempo a utilizarlos o con un mayor grado de compromiso del esperado, conveniente o saludable para ellos».
Por su parte, la AEPD, presentó un informe sobre cómo el uso de patrones adictivos afecta a los usuarios en diferentes plataformas, aplicaciones y servicios (redes sociales, plataformas de vídeo, de música, de juegos, de apps para salud, etc.), para abordar diferentes casos de uso.
La intención de la AEPD es presentar este informe para que el CEPD incluya los patrones adictivos en las directrices que este está elaborando sobre la interrelación del RGPD y la Ley de Servicios Digitales (DSA), que establece en su artículo 25 la prohibición para las plataformas online de diseñar, organizar y gestionar sus interfaces de manera que engañen o manipulen a los usuarios, o que puedan distorsionar u obstaculizar su capacidad para tomar decisiones libres informadas.
Esta preocupación de la AEPD y el CEPD sobre el uso de patrones adictivos surge por el impacto que el uso de estas estrategias por parte de plataformas y aplicaciones online tiene en el tratamiento de datos personales y la protección de datos, especialmente entre los menores de edad y adolescentes, ya que, cómo veremos más adelante, el uso de patrones adictivos puede vulnerar los principios relativos al tratamiento de datos personales, así como tener consecuencias para la integridad físicas y psíquica de la infancia y la adolescencia.
Tipos de patrones adictivos
En el informe de la AEPD sobre patrones adictivos clasifica estos en tres niveles:
- Nivel alto: Son estrategias generales de forma independiente del contexto y de la aplicación. Dentro de este nivel se han identificado cuatro tipos de patrones adictivos:
- Acción forzada: Se ofrece al usuario algo deseado a cambio de realizar una acción específica. Por ejemplo, el scrolling y streaming infinitos, donde el contenido se reproduce o desplaza continuamente sin fin aparente, o la función pull to refresh, que obliga al usuario a tocar la pantalla para actualizar el contenido. También se incluyen mecanismos como temporizadores que hacen esperar al usuario un tiempo predeterminado para completar una acción, como ocurre en algunos juegos en línea. Además, entran en esta categoría técnicas de gamificación que incentivan la repetición, como recompensas periódicas, completar colecciones (insignias o skins), competiciones guiadas, el grinding (repetir tareas para progresar) y exposiciones innecesarias a ciertas actividades.
- Ingeniería social: Este enfoque aprovecha los sesgos cognitivos y las tendencias de comportamiento de los usuarios para influir en sus decisiones, muchas veces de manera involuntaria o perjudicial. Entre las tácticas más comunes están la escasez, la aprobación social, la urgencia y el miedo a perderse algo (FOMO en inglés, fear of missing out). Por ejemplo, notificaciones o alertas que exageran las consecuencias de no actuar, presionando al usuario a tomar decisiones rápidas.
- Interferencia en la interfaz: Las tácticas se centran en manipular el diseño de la interfaz para destacar ciertas acciones o contenidos por encima de otros. Esto incluye el uso de manipulaciones estéticas y emocionales, que explotan las vulnerabilidades psicológicas del usuario.
- Persistencia: Esta técnica explota la tendencia natural de las personas a completar tareas pendientes. Utiliza estrategias como destacar actividades incompletas para incitar a terminarlas, lenguaje que refuerza este impulso, y distracciones intencionales como anuncios o mensajes emergentes (pop-ups) que interrumpen momentáneamente al usuario, manteniéndolo enganchado a la plataforma.
- Nivel medio: Son enfoques más específicos para explotar debilidades o vulnerabilidades psicológicas de usuarios específicos, pero siguen siendo independientes del contexto y de la aplicación.
- Nivel bajo: Corresponden a la ejecución específica de los diferentes enfoques y suelen ser específicos del contexto o de la aplicación.
Ejemplos de patrones adictivos
Ya hemos dado algunos ejemplos de patrones adictivos en el punto anterior, a continuación, vemos algunos más:
- Recompensas periódicas: Se proporciona una recompensa la primera vez que se utiliza la plataforma o aplicación cada hora, día o semana, por ejemplo. En cambio, si el usuario no se conecta en ese período de tiempo concreto, se le penaliza. En algunos casos se establecen rachas y recompensas, como «semana perfecta», si se usa la aplicación todos los días de la semana. En un app de videojuego, por ejemplo, puede recompensarse la conexión diaria con puntos o monedas del juego.
- Scroll infinito: Consiste en interfaces que no tienen un punto de parada claro, como los feeds de desplazamiento infinito en redes sociales. Al eliminar un final definido, el usuario se ve incentivado a seguir explorando sin darse cuenta del tiempo invertido.
- Métricas sociales visibles: Elementos como los «me gusta» o los comentarios actúan como validadores sociales. Al mostrar públicamente estas métricas, se apela a la necesidad humana de aceptación y reconocimiento.
- Bucle de compromiso: Juegos y plataformas ofrecen objetivos o tareas recurrentes para completar, generando un ciclo en el que el usuario siente la necesidad de volver continuamente para mantener su progreso o logros.
- Reproducción automática: Se trata de reproducir canciones o vídeos, o versiones cortas de los mismos, sin necesidad de intervención del usuario, para captar su atención y mantenerle para que vea la reproducción entera. Es muy habitual en redes sociales y plataformas de streaming de vídeo.
Objetivos del uso de patrones adictivos
El principal objetivo del uso de patrones adictivos es recabar más datos personales y con ello maximizar la rentabilidad de las plataformas digitales. Para ello, los patrones adictivos buscan:
- Aumentar el tiempo de permanencia, puesto que cuanto más tiempo para un usuario en una plataforma, mayor es la oportunidad para mostrarle publicidad, recopilar datos personales y ofrecer productos o servicios adicionales.
- La recopilación masiva de datos, ya que la interacción constante genera un flujo continuo de datos personales, que las empresas pueden analizar para personalizar experiencias, desarrollar productos y optimizar las campañas de marketing.
- Incrementar el compromiso del usuario, ya que los patrones adictivos aseguran que los usuarios no solo visiten la plataforma, sino que interactúen de forma activa con ella, aumentando métricas clave como clics, comentarios y compras.
- Fidelización a largo plazo, porque este tipo de estrategias crean una relación de dependencia con la plataforma, dificultando que los usuarios migren a servicios competidores.
¿Cuál es el impacto de los patrones adictivos en el tratamiento de datos personales?
- Recopilación excesiva de datos: Los patrones adictivos impulsan interacciones frecuentes, lo que resulta en una mayor cantidad de datos generados y compartidos por los usuarios. Esto puede derivar en prácticas de overcollection, es decir, recolectar más información de la necesaria para el propósito inicial y vulnerar así el principio de minimización de datos.
- Consentimiento manipulado: Muchas plataformas aprovechan estos patrones para presentar avisos de privacidad o solicitudes de consentimiento en momentos en que el usuario está menos propenso a evaluar los riesgos, lo que podría considerarse una forma de consentimiento no válido según el RGPD.
- Perfilado masivo: Los datos obtenidos mediante patrones adictivos son utilizados para construir perfiles detallados que pueden ser explotados en campañas publicitarias altamente segmentadas, generando preocupaciones sobre la transparencia y la equidad en el tratamiento de datos.
- Riesgo de vulnerabilidades: Cuantos más datos recopila una plataforma, mayor es el riesgo de brechas de seguridad, ya que estas bases de datos se convierten en objetivos atractivos para los ciberdelincuentes.
- Falta de transparencia: Las plataformas no son claras en el uso de los patrones adictivos, ni en los datos que recaban por el mero hecho de permanecer conectado a la plataforma o interactuar siguiendo sus manipulaciones.
No cabe duda que el uso de patrones adictivos plantea serias preocupaciones en el ámbito de la protección de datos personales, especialmente en lo que respecta al tratamiento de datos de menores de edad y las consecuencias para su desarrollo psicológico (motivo por el que su uso choca con la Ley de protección de menores en entornos digitales, aunque la norma no los nombre directamente). Además, suponen un problema para la creación de un entorno digital seguro.
Al fomentar un uso prolongado y casi compulsivo, las plataformas y aplicaciones pueden recopilar cantidades masivas de información, muchas veces sin que el usuario sea consciente de ello.
¿Pueden sancionar a la empresa por usar patrones adictivos?
El uso de patrones adictivos puede conllevar sanciones para las plataformas y aplicaciones online que hacen uso de ellos (o debería conducir a ello, la AEPD ya está investigando a algunas de estas prácticas), si se vulnera el RGPD.
Serían causas de sanción en protección de datos:
- Consentimiento no válido si al usar patrones adictivos se manipula a los usuarios para que acepten el tratamiento de sus datos. Se trata de una infracción grave con multas que pueden superar los 300.000 euros.
- Recopilación de datos desproporcionada. Los patrones adictivos, cómo hemos visto, pueden conducir a la recopilación de grandes cantidades de información personal, la plataforma o aplicación que los use, debe justificar que los datos recopilados son proporcionales y necesarios para la finalidad declarada. Sin embargo, usar patrones adictivos hace que sea muy «fácil» vulnerar el principio de minimización de datos.
- No cumplir debidamente con el deber de informar a los usuarios sobre cómo y para qué se recopilan sus datos. Los patrones adictivos pueden generar opacidad en el proceso de recogida de datos, vulnerando el principio de transparencia.
- Tratamiento de categorías especiales de datos sin consentimiento expreso del interesado, puesto que mediante los patrones adictivos se pueden recopilar datos que permitan inferir información sensible del usuario (etnia, ideología, orientación sexual, salud, etc.), y usarse para segmentar, vulnerando así el artículo 9 del RGPD.
¿Qué consecuencias tiene el uso de patrones adictivos para los usuarios?
El uso de patrones adictivos no se limita solo a cuestiones legales relativas a la protección de datos, sino que también afecta de manera significativa a los usuarios, pudiendo producir las siguientes consecuencias psicológicas y sociales:
- Aumento de la dependencia digital: Los patrones adictivos fomentan comportamientos compulsivos, lo que puede afectar negativamente la salud mental, incluyendo el desarrollo de ansiedad, estrés y problemas de autoestima.
- Desinformación sobre el uso de datos: Al interactuar continuamente con la plataforma, los usuarios a menudo ignoran el alcance real de la recopilación de datos, lo que limita su capacidad para tomar decisiones informadas sobre su privacidad.
- Pérdida de autonomía: Estas tácticas erosionan la capacidad del usuario para tomar decisiones conscientes sobre el uso de la plataforma, ya que actúan sobre impulsos emocionales o psicológicos.
- Vulneración de derechos fundamentales: Los usuarios pueden experimentar un deterioro en su derecho a la privacidad y a la protección de sus datos personales, al ser sometidos a prácticas invasivas y opacas.
- Erosión de la capacidad de concentración: El uso constante de plataformas diseñadas con patrones adictivos puede disminuir la capacidad de los usuarios para concentrarse en tareas prolongadas o complejas. La exposición repetida a interrupciones, notificaciones y recompensas rápidas fomenta hábitos de atención dispersa, afectando tanto el rendimiento académico como profesional.
- Aumento del consumo impulsivo: Los patrones adictivos, especialmente aquellos que combinan urgencia y escasez, pueden llevar a los usuarios a realizar compras o suscripciones impulsivas. Esto no solo afecta su economía personal, sino que también refuerza comportamientos compulsivos, haciendo que los usuarios pierdan el control sobre sus decisiones de consumo.
En definitiva, los patrones adictivos representan un desafío significativo tanto en el ámbito de la ética digital como en la protección de datos. Mientras las empresas buscan maximizar su rentabilidad, deben ser conscientes de las implicaciones legales y sociales de estas prácticas. Por su parte, los usuarios necesitan estar mejor informados y exigir mayor transparencia en el manejo de su información personal.
Es posible que, a medida que las normativas evolucionan y «alcanzan» a la tecnología, las sanciones por el uso indebido de estos patrones puedan convertirse en un elemento disuasorio clave, incentivando un diseño digital más ético y respetuoso.

