¿Cuántas veces has escuchado que si algo es gratis en internet es porque el producto eres tú? Este producto en realidad son nuestros datos, pero ¿para qué pueden querer nuestros datos en internet?, ¿por qué ese afán de recopilar nuestros datos a través de cookies y botones para aceptar la política de privacidad?, ¿por «seguirnos» mientras navegamos? En este artículo vemos las principales razones que tienen diferentes actores para recabar nuestros datos en internet.
Contenido del artículo
¿Por qué son tan importantes nuestros datos en internet?
Nuestros datos o, mejor dicho, los datos de todos los usuarios de internet (incluso de aquellos que solo se conectan ocasionalmente), son muy valiosos para diferentes tipos de actores, puesto que a través de su análisis y cruce, se puede llegar a conocer y elaborar perfiles de usuarios o consumidores muy completos, que permiten a terceros dirigirnos sus mensajes de una manera mucho más personalizadas y con mayor capacidad de impacto y de conducirnos a realizar alguna acción determinada.
Eso, en muchos casos, se traduce en la obtención de mayores beneficios, y, en otros casos, en la posibilidad de manipular nuestra forma de actuar y/o pensar con diferentes fines (no solo comerciales y no solo lícitos).
Hace ya tiempo que se considera que los datos son algo así como el petróleo del siglo XXI y, ciertamente, en muchos casos, cuando estamos frente a servicios o aplicaciones de uso gratuito, la moneda de cambio empleada son nuestros datos personales; si queremos suscribirnos a un newsletter de algún tema que nos interese o a una web de nuestro interés para mantenernos informados, como mínimo vamos a tener que ceder nuestra dirección de email y nuestro nombre o nombre de usuario, eso en los datos que damos de forma consciente, porque hay otra información personal de la que muchas veces no somos conscientes de estar compartiendo (información, muchas veces recogida por las cookies técnicas).
El hecho de que haya países u organizaciones internacionales como la UE, que han promovido y promulgado leyes específicas de protección de datos, ya son una indicación clara de la importancia que tiene nuestra información personal y el valor que ha ido ganando con el paso del tiempo y el desarrollo de internet, la digitalización y las nuevas tecnologías.
También es señal de la importancia y valor de nuestros datos personales, la cantidad de artículos (como este que estás leyendo ahora) que se han publicado sobre el tema y sobre cómo controlar y gestionar mejor la información personal que compartimos a través de internet y sus múltiples sitios online y sus programas y aplicaciones, tanto para ordenadores como para dispositivos móviles como para otros dispositivos inteligentes, así como proteger nuestra privacidad en internet.
Pero volviendo a la pregunta de partida de este artículo, ¿para qué pueden querer nuestros datos en internet realmente? La respuesta es que depende del uso que se quiera hacer de esos datos y de quién es quien los recopila, puesto que lo que pueden hacer con mis datos personales depende en gran medida de la entidad, grupo o persona que quiere obtenerlos o hacerse con ellos (en este último caso, de una manera menos legal). Esto nos lleva a nuestro siguiente punto.
¿Qué hacen con nuestros datos en internet?
Nuestros datos personales se pueden utilizar para diferentes fines en internet, pero podemos agrupar esos usos en dos grandes categorías: la recopilación de datos personales con fines legales y la recopilación con fines no legales.
Uso lícitos
Siempre que los datos personales se recaben con nuestro consentimiento y conocimiento sobre para qué fines se van a usar, podemos hablar de usos lícitos de nuestros datos.
Es decir, que cuando una página web, una app o un servicio online nos preguntan si aceptamos la política de privacidad y las cookies y cuentan con una sección en la que podemos leer esa política de privacidad y la política de cookies en un lenguaje claro y fácil de comprender, para informarnos de los fines a los que se destinarán nuestros datos y si los comunicarán a terceros, entonces podemos hablar de un uso lícito de nuestros datos personales.
En esta «categoría» quienes recaban nuestros datos lo hacen porque quieren conocer nuestros hábitos e intereses y algunas de nuestras preferencias, para, por un lado, mejorar la experiencia de usuario y, por otro lado, contenidos publicitarios o promocionales más personalizados.
Siempre que hayamos sido informados sobre ello y hayamos dado el consentimiento, también podrán comunicar o ceder nuestros datos a terceros, normalmente, con fines comerciales, ya que muchos sitios online venden su espacio a anunciantes para financiarse y tener una fuente de ingresos económicos (en algunos casos, esos anuncios pueden ser la única vía a través de la cual, el sitio web consigue ingresos económicos).
Otros actores, como organismos públicos, pueden querer nuestros datos para la mejora de servicios públicos o por motivos de seguridad o salud pública, por ejemplo.
Se recaban nuestros datos personales, para cruzarlos y analizarlos y obtener perfiles de usuario o consumidor que permiten a empresas y otro tipo de organizaciones conocer mejor a su público objetivo y poder tomar determinadas decisiones respecto a este, sean estas comerciales, administrativas, etc. En principio, se hace para ofrecer a esos usuarios y consumidores mejores servicios y productos, o un trato más personalizado o mejorar infraestructuras y servicios públicos, pero también hay, en lo que respecta las empresas privadas, un componente comercial para llegar más y mejor a más personas.
En definitiva, si queremos saber para qué pueden querer nuestros datos en internet la mayoría de actores con los que interactuamos a través de páginas web, apps o servicios online, lo único que debemos hacer es leer su política de privacidad, su política de cookies y, en algunos casos, sus términos y condiciones. Si estos cumplen con las normativas vigentes (como el RGPD y la LOPDGDD o la LSSI), sabremos para qué usan nuestros datos personales.
Usos ilícitos
En internet también podemos encontrar actores maliciosos o que están más interesados en obtener beneficios a cambio de explotar nuestros datos personales y vulnerar nuestra privacidad, que usarán nuestros datos con fines ilícitos.
En esta «categoría» nuestros datos personales se obtienen sin nuestro consentimiento y, muchas veces, sin nuestro conocimiento, y no solo por cibercriminales, sino también por empresas o entidades que se saltan la ley para poder usar nuestros datos o venderlos a terceros.
Desde enviarnos spam, robar nuestros datos a través de técnicas de ingeniería social y phishing, suplantar nuestra identidad, pasando por el bombardeo publicitario, los fines para los que se usan nuestros datos personales en estos casos siempre tienen una intencionalidad o bien maliciosa, o bien comercial sin importar que hayamos dado o nuestro consentimiento para ello.
Asimismo, nuestros datos, cruzados y analizados, también pueden usarse para crear campañas de manipulación (hay una razón por la que fake news o bulos suelen calar y resonar más en unos destinatarios que en otros y tiene que ver con a quién se dirigen ese tipo de campañas, algo que depende del análisis de datos personales).
Incluso hay quien puede querer usar nuestros datos personales en internet para hacernos daño; nos referimos a los actos de ciberacoso y humillación a través de internet, especialmente de redes sociales, donde publicar datos personales sin consentimiento puede tener como fin promover una campaña de acoso contra determinadas personas (por ejemplo, al realizar un ataque de doxxing).
¿Cómo reducir los datos que compartimos en internet?
Estos son, con carácter general, algunos de los usos a los que se pueden destinar nuestros datos personales, el por qué y para qué pueden querer nuestros datos en internet diferentes actores y las razones, en parte, de por qué debemos ser más cuidadosos y conscientes de la información personal que compartimos a través de la Red, ya sea en webs, apps u otro tipo de servicios online.
Si queremos evitar o, al menos, reducir la cantidad de datos personales que podemos compartir por internet, el primer paso es leer las políticas de privacidad y de cookies de los sitios que visitamos, el segundo paso es configurar de manera restrictiva las opciones de privacidad de nuestros perfiles de usuario, un tercer paso es rechazar las cookies innecesarias (o configurar el navegador para que las bloquee por defecto), un cuarto paso es ser conscientes de qué información personal compartimos y dónde y, finalmente, estar informados respecto a las ciberamenazas para nuestra privacidad digital.


