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Ejemplos de mercado de competencia perfecta en España ¿Qué tipos existen?

El concepto económico de competencia perfecta es uno que hemos podido oír en diferentes ocasiones, y del que, además, ya os hemos hablado en este blog. Pero ¿existen realmente ejemplos de mercado de competencia perfecta? En este artículo vamos a ver cinco de esos ejemplos, o, al menos, cinco ejemplos que se aproximan a un mercado de competencia perfecta en nuestros días.

¿Es posible hablar de un mercado de competencia perfecta más allá del modelo teórico?

Lo cierto es que en la actualidad no es fácil hablar de mercados de competencia perfecta, porque generalmente la competencia perfecta es un modelo teórico que, si bien sí se ha producido en el pasado, cuando había muchos menos productos «únicos» y marcas que necesitasen diferenciarse de sus competidores y el marketing ni siquiera existía, en nuestros días esto ha cambiado, y las empresas necesitan diferenciar sus productos del resto para poder ganar ventajas competitivas en el mercado. Y en la mayoría de productos, son las empresas quienes fijan los precios.

Además, los consumidores también hemos evolucionado en ese sentido y a la hora de adquirir determinados productos, buscamos la diferencia en funciones, prestaciones, calidad, precio, en la exclusividad de un producto, preferimos una marca frente a otra, etc.

Aun así, aunque no se cumpla con todas las condiciones necesarias para poder hablar de un mercado de competencia perfecta completamente puro, sí que podemos encontrar algunos mercados que reúnen gran parte de esas características y que están se acercan, en parte, a lo que podemos considerar competencia perfecta (aun así, debemos tener presente que ninguno de los ejemplos de empresas de mercado de competencia perfecta que vamos a ver en el siguiente punto, pueden considerarse realmente competencia perfecta tal y como se recoge en el modelo teórico).

5 ejemplos de mercado de competencia perfecta

Cómo decíamos, la competencia perfecta es una situación idílica en la que todos los participantes del mercado salen ganando, las empresas obtienen beneficios similares y suficientes para poder seguir participando y los consumidores tienen a su disposición productos homogéneos a precios básicamente iguales, de manera que siempre tienen acceso a ellos.

Por lo tanto, encontrar ejemplos de competencia perfecta en España o en otros países desarrollados es muy complicado, porque nuestro modelo económico actual se basa, precisamente, en la diferenciación, los precios están influidos por varios factores, los consumidores no disponen, generalmente, de toda la información sobre los productos que van a adquirir, y las barreras de entrada y salida, en algunos sectores, pueden ser un obstáculo importante para las empresas que quieran entrar o salir de ellos.

Aun así, hemos reunido los siguientes ejemplos de mercado de competencia perfecta, porque en ellos se dan varias de las condiciones establecidas en el modelo teórico y son lo que más se acerca en nuestros días a este.

Agricultura

La agricultura, especialmente en determinados productos como pueden ser los cereales, las verduras o las hortalizas, es un ejemplo de mercado de competencia perfecta, o casi perfecta, porque hablamos de productos genéricos, entre los que apenas existen diferencias entre sí, por lo que tenemos productos bastante homogéneos, cuyos precios tienden a ser similares y donde los precios no los fijan los productores.

Si bien es cierto que a la hora de comprar estos productos, los consumidores los encuentran a precios similares, independientemente de dónde los adquieran, si los consumidores compraran directamente los productos de los agricultores (sin intermediarios de por medio), la homogeneidad en los precios sería mayor.

ejemplos de mercado de competencia perfecta

Mercado de valores

El mercado de valores puede que sea el ejemplo actual que más se acerca a la competencia perfecta, puesto que en la compra y venta de acciones y otros valores y productos financieros, existen muchos vendedores y compradores, los precios se fijan mediante oferta y demanda (aunque también concurran otros factores) y, en general, todos los participantes poseen la misma información. Además, las acciones, por ejemplo, son homogéneas, por lo que no hay diferencias entre las acciones de una misma empresa.

Pan

Si no tuviésemos en cuenta cadenas de panaderías, el pan congelado o las grandes cadenas en las que se venden diferentes variedades, el del pan es un mercado que también está cerca de lo que podemos considerar competencia perfecta. Se trata (y hace algunos años así era) de un producto bastante homogéneo, aun teniendo en cuenta las diferentes variedades, cuyo proceso de fabricación e ingredientes son prácticamente los mismos, y los precios, en general, son bastante homogéneos (de hecho, el precio del pan suele subir en todas partes a un ritmo similar).

Piensos para animales

El mercado de piensos para animales se acerca al modelo de competencia perfecta, ya que encontramos varios productores y un producto bastante homogéneo (especialmente en piensos genéricos y más orientados a la alimentación de ganaderías y piscifactorías), los precios son similares y los consumidores cuentan con bastante información sobre el producto y los precios.

Además, las barreras de entrada al mercado no son significativamente elevadas y permiten que entren nuevos competidores.

Comercio electrónico

El comercio electrónico es nuestro último ejemplo de competencia perfecta, y aunque, como el resto de ejemplos que hemos visto a lo largo de este artículo, no cumple con todas las condiciones del modelo, se aproxima bastante a él, puesto que a través del comercio electrónico, especialmente el que se gestiona en marketplaces, se ponen a disposición de los consumidores productos homogéneos, de los que, además, los consumidores pueden encontrar más información en cuanto a características y precios.

Si habéis hecho una búsqueda de determinados productos en comercios electrónicos como Amazon o AliExpress, habréis encontrado varias opciones de productos similares a precios similares, especialmente en determinados productos genéricos y básicos.

Como habéis visto, incluso cumpliendo algunas de las condiciones del modelo de competencia perfecta, ninguno de los cinco ejemplos que hemos visto puede considerarse un mercado de competencia perfecta pura, ya que esta solo funciona en la teoría, puesto que en la realidad intervienen diversos factores que influyen en el precio de los productos, la información disponible de los mismos y los costes de entrada en un mercado en concreto. Además, las empresas no solo buscan obtener beneficios para poder mantenerse en el mercado, sino para seguir creciendo y destacarse por encima de sus competidores.

Cómo decíamos, la competencia perfecta es un modelo teórico e idílico, que difícilmente se puede producir en el mercado real.