La importancia y relevancia que tiene cada vez más el uso de datos para las empresas, así como la transformación digital que están experimentando muchas de ellas, han puesto de relieve un importante concepto: la confianza digital. En este artículo explicamos qué es la confianza digital, qué relación tiene con la protección de datos y lo importante que es para las empresas en un entorno donde los clientes y/o usuarios están cada vez más concienciados sobre la privacidad digital.
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¿Qué es la confianza digital?
La confianza digital es el nivel de confianza que una empresa genera en sus clientes, empleados, socios y proveedores respecto a su capacidad para proteger los datos y privacidad de las personas, así como de otra información confidencial de la empresa.
En términos informáticos, la confianza digital es todo aquello que contribuye a garantizar la seguridad de la información, en concreto, a asegurar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos. Es decir, el concepto de confianza digital gira en torno a la capacidad de las empresas para garantizar que los datos que manejan son fiables, de calidad, que no se puede acceder a ellos o manipularlos sin la autorización debida, que siempre están disponibles y siempre están protegidos por medidas de seguridad tanto técnicas como organizativas.
La relación entre la confianza digital y la protección de datos
La relación entre la confianza digital y la protección de datos es muy directa, puesto que, como hemos visto en la definición de confianza digital, esta pivota directamente sobre capacidad de la empresa para proteger los datos y la privacidad de las personas en soportes o entornos digitales.
Así mismo, las personas, ya seamos clientes, empleados o socios comerciales de una empresa, estamos cada vez más concienciados sobre el valor que tienen nuestros datos personales y la importancia de la privacidad digital y esa concienciación nos hace ser mucho más cuidadosos y selectivos a la hora de elegir a quién «confiamos» nuestros datos, es decir, con quién estamos dispuestos a realizar determinadas transacciones, que implican la cesión de nuestros datos personales.
En Europa y, por extensión, en España, la protección de datos está estrictamente regulada por el RGPD y la LOPDGDD respectivamente, y estas leyes exigen a las empresas que apliquen de manera proactiva medidas de seguridad técnicas y organizativas que garanticen la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos, así como de que apliquen medidas que permitan a sus clientes y usuarios saber qué datos personales recaban, con qué finalidades y con quiénes los comparten, además de garantizar el ejercicio de una serie de derechos (derechos ARSULIPO).
Cuando las empresas cumplen de manera efectiva con las obligaciones de la normativa de protección de datos, generan entre sus clientes, empleados, socios y proveedores confianza digital, ya que estos pueden ver, a través de esas medidas y políticas de protección de datos adoptadas por las empresas, que esta valora y se toma en serio su privacidad y los derechos relacionados con la misma.
La importancia de la confianza digital para las empresas
En una sociedad cada vez más digitalizada y conectada, en la que diariamente se realizan miles de transacciones a través de medios digitales, donde el IoT (internet de las cosas) cada vez está más extendido (y lo que ello implica respecto a la seguridad de la información y la privacidad de las personas), donde incluso podemos hablar del internet de los cuerpos (ahora con la tecnología wearable, pero que un futuro podría implicar el tratamiento de neurodatos) y con leyes de protección de datos y seguridad de la información cada vez más estrictas y extendidas, la importancia de la confianza digital para las empresas es capital.
Cada vez tenemos más claro que nuestros datos personales tienen un alto valor para muchos actores y que proteger esa información personal es una responsabilidad no solo nuestra, sino de aquellas entidades a las que se los comunicamos en el desarrollo de nuestra actividad diaria; cada vez que entramos en internet, que compramos online, que usamos un app en el móvil, que nos conectamos para teletrabajar, que posteamos en redes sociales… generamos datos que van conformando nuestra identidad digital y dejando una huella digital que puede emplearse con diferentes fines por otros actores, fines tanto lícitos como ilícitos.
Las empresas, que usan datos e información personal de sus clientes, empleados y socios, son responsables de la seguridad de esos datos, de garantizar que no nadie que no esté autorizado podrá acceder a ellos, manipularlos o difundirlos, que los terceros a quien cede o comunica esos datos para el desempeño de su actividad, respetan esas mismas leyes de protección de datos y seguridad de la información y que no usarán los datos cedidos con otros fines que no se hubieran acordado.
Y cumplir con esta responsabilidad, que nace tanto de un mandato legal como de la adopción de una ética digital por parte de la entidad, contribuye a generar confianza digital y a atraer y retener clientes, empleados y socios, lo que repercute en los beneficios económicos de la empresa.
La confianza digital, además, va más allá de la confianza online, puesto que afecta a todos los elementos relacionados con la digitalización de las empresas y el manejo y protección de los datos e información confidencial, y saber generarla, impulsarla y mejorarla es fundamental para la reputación de la empresa y para mantener la confianza de quienes interactúan con ella.
¿Cómo puede la empresa mejorar la confianza digital?
Como ocurre con la confianza en general, la confianza digital es algo que lleva su tiempo y trabajo conseguir, pero que puede perderse muy rápido. Por ello, las empresas deben adoptar prácticas, políticas y medidas que mejoren y aseguren la confianza digital de sus stakeholders (grupos de interés), especialmente de sus clientes, puesto que sufrir una filtración de datos que pueda afectarles, podría ser suficiente para perder la confianza ganada, especialmente si la empresa pudo haber adoptado medidas para minimizar el impacto de un incidente como ese (por ejemplo, asegurándose de que sus bases de datos están debidamente cifradas).
Entre las acciones que puede llevar a cabo una empresa para generar y mejorar confianza digital destacamos las siguientes:
- Cumplir con las normativas de protección de datos y seguridad de la información, puesto que a través de ello aplicarán medidas destinadas a proteger los datos personales y la información confidencial que maneje la empresa, garantizando su confidencialidad, integridad y disponibilidad.
- Tener implementado y en marcha un plan director de seguridad para la empresa (ya que muchas de las acciones que cubrimos en este punto forman parte de este).
- Formar y concienciar a todos los miembros de la empresa, desde la dirección a los empleados, de la importancia de seguridad de la información y la ciberseguridad, de aplicar y seguir las medidas y protocolos de seguridad adoptados por la empresa.
- Identificar los riesgos a los que datos e información de la empresa están expuestos en cada de uno de sus procesos y procedimientos, para poder determinar los niveles de riesgo e impacto de los mismos y, en base a ello, adoptar las medidas más adecuadas para mitigarlos, además de distribuir los recursos para ello de una manera más eficiente.
- Para identificar los riesgos, es necesario saber qué datos maneja la empresa y qué valor tienen como activos de la misma. Para ello es fundamental adoptar un programa de gobernanza de datos.
- Vincular la seguridad con los objetivos empresariales, es decir, ante cada nuevo proceso, nuevo producto o servicio, nuevos mercados, realizar los correspondientes análisis de riesgos y evaluaciones de impacto, para poder incorporar a los mismos las medidas de seguridad necesarias para reducir las probabilidades de materialización de los riesgos y su impacto para la empresa y para sus clientes, empleados y socios. Se trata, como establece la normativa de protección de datos, de ser proactivos (adelantarse a los incidentes) y no solo reactivos (actuar cuando el incidente ya ha ocurrido).
- Contar con profesionales especializados en seguridad de la información y ciberseguridad, que operen de manera más o menos transversal en toda la empresa, ya que serán quienes decidan, en base a su experiencia y formación específica, así como su conocimiento de la empresa y sus procesos, qué medidas de seguridad se deben adoptar.
- Tener implementado un plan o protocolo de recuperación ante desastres, puesto que garantiza, por un lado, una vuelta a la normalidad mucho más rápida, y, por otro lado, que ante un incidente de seguridad, los datos no se perderán (este tipo de planes incluyen la creación y mantenimiento de copias de seguridad).
- Conocer las amenazas cibernéticas que pueden afectar a las empresas, ¿quién puede estar interesado en tus datos e información?, ¿cuáles son los medios de ataque más habituales?, ¿cuáles son los ciberataques actuales?, etc.
- Estar al día de cómo las nuevas tecnologías que se emplean o se pueden llegar a emplear en la empresa, pueden afectar a la privacidad de los datos y plantearse cómo afrontar esos nuevos retos para garantizar que los datos que maneja la empresa, seguirán estando seguros.
¿Se puede medir la confianza digital de una empresa?
Medir la confianza digital de una empresa puede no ser fácil, pero sí que puede medirse o, como mínimo, se pueden medir los resultados y objetivos alcanzados por los protocolos de seguridad de la información, el protocolo de protección de datos o de los planes directores de ciberseguridad.
A través de indicadores y controles, y llevando un seguimiento de las medidas y acciones puestas en marcha en la empresa en cuanto a seguridad y ciberseguridad, así como a través de auditorías periódicas, es posible determinar si se están alcanzando los objetivos propuestos en estas áreas y sus correspondientes planes de acción, que en, caso positivo, indicarían que la empresa está en el camino correcto para generar y mantener la confianza de sus stakeholders.
Las opiniones que esos stakeholders tienen sobre cómo se desempeña la empresa en materia de seguridad de la información y la protección de datos, también son indicadores que pueden ayudar a la empresa a medir el nivel de confianza digital tiene entre ellos.
En conclusión, generar y mantener la confianza digital es fundamental para las empresas, ya que, en gran medida, de ella depende el no perder clientes y socios comerciales, pero también de atraer nuevos clientes, que son cada vez más conscientes del valor de sus datos y del uso que se hace ellos, por ello buscarán aquellas empresas que cumplan de manera activa con las obligaciones en materia de protección de datos y seguridad de la información, que les ofrezcan más garantías de que sus datos no solo están seguros, sino que son tratados de acuerdo a las leyes.
Así, el primer paso para generar confianza digital pasa por adecuar tu empresa a la normativa de protección de datos y por adoptar medidas de seguridad adecuadas y necesarias para garantizar la confidencialidad, integridad y disponibilidad de los datos.
