¿Tienes un smartphone? ¿O una Smart TV? ¿O una smartband? ¿O un smartwatch? ¿O algún juguete de tus hijos se conecta al móvil vía aplicación? Si la respuesta a algunas de esas preguntas es sí, ya has entrado en contacto con el llamado Internet de las Cosas o IoT por sus siglas en inglés (Internet of Things). Ahora, hazte otra pregunta, ¿cuántos datos suministras o compartes con estos dispositivos? En este artículo hablamos de la protección de datos y la privacidad en IoT, sus principales riesgos y cómo proteger nuestros datos al usar dispositivos IoT.
Contenido del artículo
- ¿Qué es la privacidad en IoT?
- ¿Por qué es importante la privacidad en el Internet de las Cosas?
- Normativa sobre Privacidad en IoT
- Principales riesgos y amenazas para la privacidad en IoT ¿Hay dispositivos especialmente vulnerables?
- ¿Cómo proteger mi privacidad al usar dispositivos IoT?
- ¿El cifrado mejora la seguridad de los datos en IoT?
- Te ayudamos a cumplir la Ley de Protección de Datos
¿Qué es la privacidad en IoT?
La privacidad en IoT se refiere a la protección de los datos personales recopilados y compartidos por los dispositivos interconectados. Desde asistentes virtuales, pasando por wearables, hasta coches, neveras o termostatos inteligentes, estos dispositivos conectados, a veces entre sí, y a la Red, recolectan información de carácter personal, que si no se maneja y, sobre todo, protege adecuadamente, puede comprometer la privacidad de los usuarios.
Los dispositivos IoT tienen como finalidad facilitarnos el día, sin embargo, para hacerlo deben recopilar datos e información de nuestras costumbres y comportamientos. Datos personales que de una u otra forma son recogidos, almacenados, tratados y analizados por sistemas de IA y terceras personas relacionados con proveedores de servicios, desarrollo de hardware y software, plataformas de datos, servicios en la nube, etc.
Y con cada vez más dispositivos IoT conectados entre sí y a la Red, con cada vez más datos e información personal circulando entre dispositivos y diferentes actores, es fácil ver que estamos ante un nuevo desafío para la privacidad en internet y la protección de datos, como lo es la seguridad del 5G o el Big Data; conceptos muy relacionados, además, con el desarrollo del IoT.
¿Por qué es importante la privacidad en el Internet de las Cosas?
La privacidad en el Internet de las Cosas es importante porque los dispositivos conectados recopilan grandes cantidades de datos personales que pueden ser utilizados de formas que los usuarios no siempre comprenden o aprueban. Estos datos incluyen desde información de ubicación y hábitos de consumo hasta datos sensibles como registros de salud o accesos a sistemas de seguridad en el hogar. Sin controles adecuados, esta información puede ser explotada para fines maliciosos, como fraudes, espionaje corporativo, o incluso extorsión.
Además, debemos tener en cuenta que muchos dispositivos IoT transmiten datos a servidores en la nube gestionados por terceros. Esto aumenta la exposición a riesgos de privacidad, ya que los usuarios pierden control sobre quién puede acceder a su información y cómo se utiliza. Además, muchos fabricantes no proporcionan políticas claras o suficientes garantías sobre la protección de estos datos.
Así mismo, cuantos más dispositivos IoT hay conectados, más amplia es la superficie de ataque que los cibercriminales pueden explotar. Cuando se vulnera la seguridad y privacidad de un dispositivo IoT, se pone en riesgo no solo los datos almacenados por este, sino que también puede convertirse en la puerta de entrada a la red doméstica o de la empresa, exponiendo otros dispositivos y sistemas.
Finalmente, aunque el RGPD ya tiene en cuenta el Internet de las Cosas y la comunicación entre máquinas, exigiendo a responsables y encargados del tratamiento la aplicación de las medidas necesarias para garantizar la protección de datos personales recogidos por los dispositivos inteligentes de uso personal y doméstico, se queda corto. Con tantos actores potenciales involucrados, como hemos visto, puede resultar difícil señalar dónde recae la responsabilidad ante eventuales brechas de seguridad. Por no mencionar los casos en los que los usuarios dan su consentimiento sin estar realmente informados sobre el uso que se hará de sus datos.
Normativa sobre Privacidad en IoT
Cómo hemos adelantado, en el ámbito europeo, la normativa de privacidad en IoT está regulada principalmente por el RGPD y, en el caso de España, por la LOPDGDD, puesto que el uso de estos dispositivos entraña el tratamiento de datos personales.
En ese sentido, aunque el RGPD y la LOPDGDD no hablan específicamente de la protección de datos en IoT, los dispositivos que emplean esta tecnología y los responsables y encargados del tratamiento que los gestionan deben cumplir las obligaciones y principios recogidos en la normativa, especialmente si se quieren evitar casos donde se viole el derecho a la privacidad de los usuarios.
Por ejemplo, se debe recabar el consentimiento explícito e informado de los usuarios para el tratamiento de sus datos al usar un dispositivo IoT.
Aparte de la normativa de protección de datos, el Internet de las Cosas también está regulado (o lo estará una vez entren en vigor) por Reglamento de Resiliencia Operativa Digital (DORA) y la Ley de Ciberseguridad de la UE, así como por la Ley de Datos.
Principales riesgos y amenazas para la privacidad en IoT ¿Hay dispositivos especialmente vulnerables?
Con cada vez más dispositivos domésticos conectados a Internet y la llegada y desarrollo del 5G, que irá facilitando aún más la comunicación entre las máquinas, se multiplicará exponencialmente el volumen de datos en circulación. De acuerdo con la Estrategia Europea de Datos, se calcula que para 2025, el 80% de los datos procesados provengan de dispositivos IoT.
Y como los datos recogidos de los dispositivos IoT son, esencialmente, datos personales, sin duda alguna se plantean una serie de riesgos para la privacidad y seguridad en internet que se deben tener en cuenta, tanto a nivel de usuarios particulares de estos dispositivos, como a nivel de empresa, de cara a cumplir la ley y proteger los datos de nuestros clientes, si ofrecemos soluciones IoT (no muy diferente a los riesgos que plantea para la ciberseguridad el proceso de digitalización de las empresas).
Algunos de los principales riesgos de privacidad IoT son:
- La capacidad real de llevar a cabo perfiles de usuarios muy detallados, puesto que los dispositivos IoT recogen información de nuestras costumbres y estilo de vida.
- Poca claridad para los usuarios sobre el tratamiento posterior de los datos recogidos por los dispositivos IoT, especialmente de datos derivados e inferidos. Los usuarios no son conscientes de la cantidad y el valor de los datos que generan y facilitan a determinados dispositivos IoT y a dónde van esos datos después o para qué se usan.
- En ocasiones, el consentimiento se queda corto o es ineficiente, especialmente cuando un dispositivo IoT puede captar sonido y grabarlo, aunque no lo produzca su usuario principal (como es el caso de los asistentes de voz).
- La existencia de muchos actores responsables del tratamiento de datos personales obtenidos de dispositivos IoT diluye la responsabilidad. Además, algunos de estos pueden ser más vulnerables que otros a las brechas de seguridad.
- Riesgos de seguridad en IoT, como pueden ser vulnerabilidades en los dispositivos o el no uso de sistemas de cifrado adecuados, que pueden provocar ataques o manipulación remota de los dispositivos IoT.
- Usar dispositivos IoT en muchas ocasiones acaba con el anonimato del usuario, puesto que estos dispositivos se vinculan muchas veces a través de identificadores únicos con su usuario, lo que, además, conlleva riesgos de reidentificación.
¿Cómo proteger mi privacidad al usar dispositivos IoT?
La protección de la privacidad en el IoT requiere un enfoque proactivo como usuarios:
- Cambiar contraseñas predeterminadas: Utiliza contraseñas fuertes y únicas para cada dispositivo y cámbialas de forma periódica.
- Actualizar firmware y software regularmente: Asegúrate de que los dispositivos siempre tengan las últimas actualizaciones de seguridad, tanto del propio dispositivo como del software que emplea.
- Segregar la red doméstica: Crea una red separada solo para dispositivos IoT; de esa forma será más complicado que un dispositivo comprometido permita el acceso a otros equipos conectados a la red.
- Deshabilitar características innecesarias: Si un dispositivo tiene funciones que no usas, desactívalas para reducir la superficie de ataque.
- Revisa las políticas de privacidad antes de usar un dispositivo para entender cómo se manejarán tus datos.
¿El cifrado mejora la seguridad de los datos en IoT?
El cifrado es una de las herramientas más eficaces para proteger los datos en IoT. Al cifrar la información durante su transmisión y almacenamiento, se garantiza que, incluso si los datos son interceptados, no puedan ser leídos sin la clave correspondiente. Sin embargo, su implementación en IoT enfrenta desafíos, como las limitaciones de procesamiento de algunos dispositivos, que dificultan el uso de métodos de cifrado avanzados.
Para maximizar la efectividad del cifrado, es esencial adoptar un enfoque integral que incluya tanto la seguridad del dispositivo como de la red, asegurándose de que cada capa del ecosistema IoT esté protegida.
Finalmente, debemos tener en cuenta que los dispositivos IoT implican que la huella digital de los usuarios aumentará considerablemente, porque esta comunicación de datos personales entre dispositivos conectados y los servicios que los proporcionan, harán que cada vez sea más fácil realizar un perfil de usuario exacto y detallado, que pueda poner en riesgo ciertos derechos y libertades del mismo. Ya no solo hablamos de publicidad personalizada, sino de poder denegar un seguro de coche, por ejemplo, si a través de los datos que recoge nuestra aplicación para el navegador del coche, se puede determinar qué tipo de conductor somos.
Los dispositivos IoT están pensados para facilitarnos la vida, pero plantean un nuevo reto para la protección de datos, que hace necesario pensar en nuevos modelos normativos, estándares y certificaciones que puedan garantizar un tratamiento adecuado de los datos personales de los usuarios, que no ponga en riesgo su anonimato y con los que se garantice, como hasta ahora, sus derechos y libertades.
El Internet de las Cosas llega con un reto claro para la privacidad, para el que usuarios, empresas y entidades públicas y reguladoras deben estar preparadas.
