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Ciberseguridad

Fuga de datos ¿Qué es y cómo se produce una fuga de información?

La fuga de datos es una pérdida de confidencialidad accidental o intencional y uno de los problemas de seguridad de la información más habituales para empresas y organizaciones, incluso particulares.

En este artículo explicamos qué son las fugas de datos, cómo se producen, cómo detectarlas y gestionarlas, además de qué medidas adoptar para la prevención de fuga de información.

¿Qué es una fuga de datos?

Una fuga de datos es la pérdida de la confidencialidad de los datos de una empresa, organización o particular, fruto de un incidente de seguridad sufrido de forma accidental o intencionada, donde la información puede acabar siendo conocida por terceros no autorizados.

Por lo tanto, la también llamada fuga de información se produce cuando información considerada confidencial se pierde, si bien no necesariamente queda expuesta, aunque habitualmente acabe siendo conocida por terceros no autorizados o hecha pública.

La información pérdida puede ser de diferente naturaleza, desde secretos empresariales, hasta datos personales o datos sensibles, pero siempre con ese carácter confidencial, que al perderse, pone en riesgo tanto la integridad como la disponibilidad de la información y, en el caso de fuga de datos personales, la privacidad de las personas.

Cabe señalar que una fuga de datos no es lo mismo que una brecha de seguridad. La fuga de información sensible de una empresa u organización puede producirse por diferentes motivos, pero no siempre implica una brecha de seguridad, que ocurre cuando los datos perdidos quedan expuestos y dicha exposición puede causar daños y perjuicios a los titulares de los datos.

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¿Cómo se produce una fuga de datos?

Una fuga de datos puede producirse de diversas formas, desde descuidos hasta ciberataques, por lo que podemos hablar de dos tipos de fugas de información:

  • Internas: Su origen está en los empleados o miembros de la organización y pueden producirse de forma inconsciente (pérdida de dispositivos o documentos, descuidos, falta de conocimiento o aplicación del protocolo de seguridad, etc.) o intencionales (por motivos de venganza, para obtener beneficios económicos, espionaje industrial, etc.).
  • Externas: Se trata en su gran mayoría de accesos no autorizados e ilícitos a la información que custodia la organización, para poder hacerse con ellos con diferentes fines (aunque mayoritariamente económicos).

Las causas más comunes de las fugas de datos suelen ser la falta o pérdida de concienciación de los empleados a la hora de seguir y aplicar las medidas de seguridad y buenas prácticas en el manejo de información confidencial.

Aunque es cierto que a la hora de señalar cuál es el principal motivo de la fuga de información, no podemos dar una única respuesta, porque detrás de la fuga de datos puede haber tanto causas organizativas como causas técnicas. Las primeras hacen referencia a la falta de clasificación de la información, de políticas de seguridad claras y definidas, de falta de formación y conocimiento por parte de los empleados, falta de acuerdos de confidencialidad, etc.

Mientas que las segundas se refieren a la falta de medios técnicos para proteger y garantizar la confidencialidad de la información, quedando esta expuesta a diferentes tipos de ciberamenazas y ciberataques (falta de cifrado, malware, ransomware, ataques DNS, etc.).

Por lo tanto, la detección de una fuga de datos y su prevención dependen, por tanto, de aplicar medidas de protección contra fugas de datos que tengan en consideración tanto las amenazas externas como las internas, los posibles descuidos o falta de cumplimiento del protocolo de seguridad de la información y las acciones de posibles actores maliciosos.

¿Cómo detectar y gestionar una fuga de datos en la empresa?

La detección de una fuga de datos es una tarea compleja que requiere del uso de herramientas y soluciones para la prevención de fugas de datos específicas, así como la aplicación de determinadas medidas organizativas y, en el caso de empresas que no cuenten con un departamento de TI, de contar con el asesoramiento de un proveedor de ciberseguridad.

Algunas de esas herramientas y soluciones son:

  • La monitorización continua de sistemas y redes con sistemas de detección de intrusiones, así como de movimientos de archivos.
  • Empleo de herramientas que permitan rastrear y detectar información confidencial que se haya podido publicar o poner a la venta en internet (incluida la Dark Web).
  • Implementar un sistema de alertas e informes en tiempo real, mediante el cual, los responsables de la seguridad de la información en la empresa recibirán un aviso en tiempo real cuando se acceda, mueva, modifique o borren datos confidenciales o sensibles de manera sospechosa, o cuando se produzcan accesos no autorizados.
  • Formación y concienciación de los empleados en materia de ciberseguridad. Además, los acuerdos o cláusulas de confidencialidad pueden reforzar el cumplimiento del mantenimiento de la confidencialidad.

Junto a la aplicación de medidas de detección y prevención de fuga de datos, también es necesario tener un protocolo de actuación para poder gestionar estos incidentes lo más rápido y ágilmente posible. Este protocolo de actuación, según la guía del INCIBE para la gestión de fugas de información, se divide en 6 fases:

  1. Fase inicial, en la que se produce la detección del incidente o fuga, se alerta de ello a nivel interno y se pone en práctica el protocolo de actuación acordado.
  2. Fase de lanzamiento, en ella se debe reunir el gabinete de crisis (si la empresa cuenta con él, si no, deberá, al menos, tener un responsable que coordine todo), redactar un primer informe inicial de la situación y coordinar las primeras acciones para atajar el incidente y gestionar sus consecuencias.
  3. Fase de auditoría, en la que se deben llevar a cabo tanto una auditoría interna (para determinar la cantidad de información filtrada y el tipo de datos que contiene, así como establecer las causas de la misma) y una externa (hasta dónde ha llegado la fuga de datos fuera de la empresa).
  4. Fase de evaluación en la que el gabinete de crisis volverá a reunirse para presentar el informe de las auditorías, determinar y planificar las acciones principales a llevar a cabo para atajar la fuga y sus consecuencias.
  5. Fase de mitigación, en la que se ponen en práctica todas las acciones acordadas, que pasan por poner fin a la brecha de seguridad y frenar la fuga de datos, e informar, si es necesario, a la autoridad de control correspondiente, a los afectados.
  6. Fase de seguimiento, en esta fase se valorarán los resultados de las acciones llevadas a cabo y de la efectividad del protocolo, se gestionarán las consecuencias para la empresa, se llevará a cabo una auditoría completa y se aplicarán aquellas medidas o mejoras que sean necesarias para evitar una nueva fuga de datos.

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Consecuencias de la fuga de información

El espionaje informático o la fuga de datos pueden tener graves consecuencias tanto para particulares como para empresas.

Entre esas consecuencias para particulares, las fugas de datos están detrás de los envíos de spam con fines de phishing, de intentos de estafa, de la extorsión, del acoso, del doxing, de la pérdida de la privacidad, etc.

Para las empresas, las consecuencias de la fuga de información y los daños que pueden causar implican abrir la puerta a otro tipo de ataques, como los de spear phishing a directivos (que pueden exponer todavía mayor cantidad de información confidencial), pérdidas económicas (por el pago de rescates de ransomware, por sanciones por autoridades de control, por pérdida de competitividad al perder secretos industriales…) y pérdidas de reputación y confianza de clientes, socios e inversores.

Ejemplos de fugas de información reales

Algunos ejemplos de fuga de información reales y relativamente recientes son:

  • A principios de 2024 conocimos la noticia de la mayor fuga de datos de la historia, con más de 26.000 millones de datos filtrados. Si bien la procedencia de estos era variada, ya que se trataba de una «compilación» de información obtenida en diversas filtraciones a lo largo de los años.
  • En noviembre de 2023 nos enteramos de que LinkedIn había sufrido otra brecha de seguridad, en este caso la fuga de los datos de 35 millones de usuarios de la red social profesional, puestos a disposición de otros hackers en un famoso foro de piratería de la dark web.
  • En 2017, debido a una vulnerabilidad de software no parcheada, Equifax fue víctima de su propia negligencia, en una filtración de datos a gran escala que afectó a más de 150 millones de sus clientes.

Y, con carácter general, son ejemplos de fuga de información:

  • El extravío de unidades de memoria externas con información confidencial de la empresa.
  • La exfiltración de bases de datos de clientes sin cifrar (como las que suelen acompañar muchos casos de ransomware).
  • El espionaje industrial.
  • La filtración de datos personales de empleados o clientes de una empresa consecuencia de una brecha de seguridad sufrida por un proveedor.
  • La revelación de información confidencial por parte de un empleado (bien para ganar algún beneficio o bien para causar algún perjuicio a la empresa).
  • La filtración accidental de datos confidenciales.

Esperamos haberos ayudado a comprender qué es una fuga de información, cómo detectarla y gestionarla.

En definitiva, evitar la fuga de datos en la empresa o cualquier otra organización, pasa por saber qué información se maneja y cómo debe protegerse en función a su nivel de confidencialidad, implementar las medidas técnicas, organizativas y legales necesarias para garantizar la seguridad de la información, formar y concienciar a los empleados en ciberseguridad y tener preparado un protocolo de actuación gestión de fugas de información.

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