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Derecho a la información ¿Qué es y cómo se ejerce?

El derecho a la información es una de las piedras angulares de todo sistema democrático; comunicarnos libremente, recibir información veraz y contrastada y tener acceso a la información pública es fundamental para cualquier sociedad democrática.

En este artículo explicaremos qué es el derecho a la información y dónde se regula. Y veremos cómo se ejerce el derecho a la información en España.

¿Qué es el derecho a la información?

El derecho a la información es un derecho fundamental que protege la libre difusión de información veraz y de calidad respecto a hechos de relevancia pública, así como el acceso de los ciudadanos a esa información.

Por lo tanto, el derecho a la información comprende tanto el derecho a difundir información como el derecho a recibirla, así como el derecho de acceso a la información pública, es decir, a conocer la información derivada del funcionamiento de las administraciones públicas.

Íntimamente ligado a la libertad de expresión, el derecho a una información de calidad está reconocido tanto a nivel nacional como internacional. El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos recoge el derecho fundamental a la información y lo define como:

«Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir información y opiniones y el de difundirlas sin limitación de fronteras por cualquier medio de expresión».

El derecho de la información en su doble vertiente (informar y recibir información) es esencial para promover la transparencia de las instituciones públicas y para fomentar la participación ciudadana en la toma de decisiones. Además, el derecho a la información y la libertad de expresión dan pie al pensamiento crítico, la reflexión y la creación de opinión.

¿Dónde se regula el derecho a la información en España?

La Constitución Española garantiza el derecho a la información en el Título I, «De los derechos y deberes fundamentales», así como en otras leyes que lo desarrollan, como la Ley de Transparencia o la Ley de Prensa (por citar algunas).

El artículo del derecho a la información en la CE es el 20:

«1. Se reconocen y protegen los derechos:

a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.

b) A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica.

c) A la libertad de cátedra.

d) A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. La ley regulará el derecho a la cláusula de conciencia y al secreto profesional en el ejercicio de estas libertades.

2. El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa.

3. La ley regulará la organización y el control parlamentario de los medios de comunicación social dependientes del Estado o de cualquier ente público y garantizará el acceso a dichos medios de los grupos sociales y políticos significativos, respetando el pluralismo de la sociedad y las diversas lenguas de España.

4. Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

5. Solo podrá acordarse el secuestro de publicaciones, grabaciones y otros medios de información en virtud de resolución judicial».

Cómo veis, el derecho a la información es un derecho con una doble vertiente: el derecho a recibir información y el derecho a comunicar información y que, cómo decíamos más arriba, está estrechamente ligado a la libertad de expresión, y si bien comparten el artículo 20, son derechos que hacen referencia a conceptos diferentes: la libertad de expresión gira en torno al derecho a comunicar y difundir la opinión y el pensamiento, y el derecho a la información nos habla de información noticiable y veraz.

Así mismo, la propia CE establece los límites del derecho de la información en el respeto a otros derechos fundamentales, con especial relevancia del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen.

El choque del derecho a la información, así como de la libertad de expresión, contra otros derechos fundamentales, ha hecho que a lo largo de los años los tribunales hayan sido los encargados de dirimir y ponderar qué derecho prevalece sobre otro en función de cada caso y circunstancias particulares.

Ejemplos del derecho a la información

Son ejemplos del derecho a la información:

  • La difusión de noticias en canales de televisión, radio o periódicos, así como a través de medios digitales.
  • El acceso a fuentes públicas por parte de los ciudadanos, como puede ser la solicitud de información a través de los canales o áreas de transparencia de las diferentes administraciones.
  • La solicitud del derecho de acceso a nuestros datos personales a un responsable del tratamiento.

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¿Cómo se ejerce el derecho a la información?

El derecho a la información se ejerce cada vez que un medio de comunicación publica información (noticias) veraz y contrastada (recordemos que hablamos siempre de tener derecho a una información correcta) y los ciudadanos pueden acceder libremente a ella. Además, el tener medios de comunicación públicos, garantiza el acceso gratuito a la información.

En el ejercicio del derecho a la información y a la comunicación tenemos dos actores; por un lado, los informadores (medios de comunicación y aquellos profesionales que se dedican a difundir información, sean o no periodistas), que son quienes ejercen el derecho de información, y, por otro lado, los ciudadanos, que son quienes tienen derecho a recibir y/o buscar información veraz.

Cabe señalar que aunque la difusión de información generalmente se atribuye a medios de comunicación y periodistas, lo cierto es que cualquier ciudadano tiene derecho a publicar y difundir información, siempre que esta sea veraz y no sobrepase los límites establecidos por la Constitución y las leyes, en concreto, los derechos personales y aquella información considerada confidencial.

Es importante recordar que por información veraz se entiende aquella información que ha sido contrastada y verificada de manera suficiente. Es obligación del informador comprobarlo.

Así mismo, los ciudadanos también ejercen su derecho a la información cuando solicitan acceso a información pública a través de los canales puestos a su disposición por la Administración, tal y como reconoce la CE y la Ley de Transparencia.

Dentro del ámbito de la protección de datos, los ciudadanos también ejercen el derecho a la información cuando solicitan el acceso a los datos personales que trata un responsable o encargado del tratamiento.

¿Cuándo ejercer el derecho al acceso a la información?

Salvo los límites establecidos por la Constitución y las leyes, podemos ejercer el derecho al acceso a la información en cualquier momento.

Por lo tanto, ejercemos el derecho a la información cuando podemos acceder tanto a la información publicada por los medios de comunicación o cualquier otro medio de difusión de información, como acceder a la información pública, aquella derivada de la gestión y administración de entidades y organismos públicos, un derecho regulado en la Ley de Transparencia.

Así mismo, también ejercemos nuestro derecho a la información cuando hacemos una solicitud de derecho de acceso a los datos personales que entidades públicas o privadas hayan recabado sobre nosotros.

Cabe señalar, no obstante y cómo ya adelantamos, que el derecho a la información no es absoluto y que el artículo 20.4 fija los límites de este derecho en los derechos fundamentales reconocidos en el Título I de la CE y en las leyes que los desarrollen, haciendo especial énfasis en los derechos al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y la infancia.

Así mismo, para considerar legítimo el ejercicio de la libertad de información, deben concurrir estos requisitos: el interés y la relevancia de la información divulgada y la necesidad de que la información sea veraz.

El choque entre el derecho de información (junto a la libertad de expresión) con otros derechos fundamentales ha dado, cómo ya indicamos, lugar a una extensa jurisprudencia, que establece las siguientes directrices en cuanto a los límites para ejercer el derecho a la información:

  • Ni el insulto ni la difamación están amparados por la libertad de expresión.
  • Las personas que ostentan cargos públicos están más expuestas a la crítica y el escrutinio, pero eso no significa que se pueda invadir su vida privada.
  • Cuando no sean relevantes para la información, no se desvelarán aspectos de la vida privada o la intimidad de las personas.
  • Se tendrán en cuenta los usos sociales y los cambios experimentados en ellos, para determinar si expresiones que antes se podían considerar injuriosas ya no lo son, así como en determinar si la información atenta contra el honor y la intimidad.

Así mismo, en cuanto al acceso a la información pública, la Ley de Transparencia fija los siguientes límites:

  • La seguridad nacional.
  • La defensa.
  • Las relaciones exteriores.
  • La seguridad pública.
  • La prevención, investigación y sanción de los ilícitos penales, administrativos o disciplinarios.
  • La igualdad de las partes en los procesos judiciales y la tutela judicial efectiva.
  • Las funciones administrativas de vigilancia, inspección y control.
  • Los intereses económicos y comerciales.
  • La política económica y monetaria.
  • El secreto profesional y la propiedad intelectual e industrial.
  • La garantía de la confidencialidad o el secreto requerido en procesos de toma de decisión.
  • La protección del medio ambiente.
  • La protección de datos personales.

La aplicación de estas limitaciones será, en todo caso, proporcionada atendiendo a su objeto y su finalidad de protección y deberá interpretarse de manera restrictiva y justificada.

Estas limitaciones solo serán de aplicación durante el periodo de tiempo determinado por las leyes o en tanto se mantenga la razón que las justifique. Se concederá, en su caso, audiencia a aquellos ciudadanos cuyos derechos o interés legítimos pudieran verse afectados por la solicitud de acceso a la información presentada.

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Derecho a la información y protección de datos

El derecho a la protección de datos plantea importantes condiciones y restricciones al ejercicio de las libertades informativas, porque estas implican la puesta a disposición del público de noticias e informaciones que pueden afectar a la privacidad de las personas a las que se refieren. Los datos personales son la savia de la información y la recogida, almacenamiento y difusión de esa información son actividades inherentes al ejercicio de las libertades informativas.

Por ello, la normativa reguladora en materia de protección de datos tiene un impacto muy significativo en la labor periodística, con implicaciones tanto en la organización de las empresas de comunicación y en el método de trabajo de los profesionales de la información como en la publicación y difusión de las noticias.

El cumplimiento de estas obligaciones puede entrañar importantes restricciones al ejercicio de las libertades de expresión e información de los medios. Baste pensar en las implicaciones que la prohibición de tratamiento y difusión de datos sensibles supondrían para los medios que cubren asuntos relacionados con información criminal o con opiniones políticas, por ejemplo. O las consecuencias que la obligación de informar a los interesados generaría para el periodismo de investigación o para las fuentes de información de los periodistas.

Tampoco parece posible facilitar el derecho de acceso a y la rectificación de los datos personales durante la elaboración y redacción de la noticia y previamente a su publicación, puesto que esto podría limitar gravemente la libertad de expresión.

En esta línea, la aplicación indiscriminada de la normativa sobre el derecho a la protección de datos de carácter personal a los medios de comunicación puede suponer una restricción excesiva de la libertad de información, uno de los elementos más característicos del patrimonio jurídico de las sociedades democráticas.

La necesidad de conseguir un equilibrio entre ambos derechos fundamentales, hace que la normativa europea en materia de protección de datos establezca la llamada excepción periodística que autoriza a los Estados miembros a establecer limitaciones a la aplicación de determinadas disposiciones.

El problema de la conciliación entre la libertad de expresión e información y el derecho a la protección de datos de carácter personal es, sin duda, uno de los más complejos de resolver (cómo hemos visto más arriba), puesto que la privacidad y el libre flujo de información se consagran como derechos fundamentales en permanente tensión.

Es posible defender una visión conciliadora entre ambos derechos, de modo que el ejercicio legítimo de cada uno de ellos redunde en beneficio del otro y potencie, a su vez, su ejercicio. Así, una adecuada protección de los datos personales puede producir efectos beneficiosos en la libertad de expresión e información.

Si no se garantiza adecuadamente su intimidad, cabe la posibilidad de que las personas físicas se muestren reacias a expresar sus ideas.

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Libertad de expresión vs. derecho a la información

Muchas veces es difícil distinguir la libertad de información de la libertad de expresión, ya que están unidas. Es complicado separar la expresión de pensamientos, ideas y opiniones de la estricta comunicación informativa, ya que la expresión de pensamientos normalmente se apoya en la narración de hechos, y la comunicación de hechos o noticias no se produce en estado puro y comprende, casi siempre, algún elemento valorativo.

Por eso, en los muchos casos en que estas libertades aparecen entremezcladas, el Tribunal Constitucional en sus distintas Sentencias tiene en cuenta el elemento preponderante de una u otra para identificarlas.

El objeto de la libertad de información es la noticia, esto es, los hechos que se consideran noticiables, ya que el derecho de informar es el que permite comunicar y difundir las noticias.

El objeto de la libertad de expresión son las ideas, pensamientos, creencias, opiniones y juicios de valor. Esta libertad configura la libertad de pensamiento o ideológica.

La libertad de expresión, en cuanto a su objeto, es más amplia que la libertad de información (la primera se puede constatar, la segunda solo verificarse).

Como ya vimos más arriba, los derechos fundamentales tienen como límites siempre la libertad de los demás frente a la libertad de uno, ya que el ejercicio de los derechos de los demás es un límite a los derechos fundamentales.