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Delito de injurias. Todo lo que debes saber

Es posible que no tengas clara la barrera que separa al delito de injurias de las calumnias. Sin embargo, la jurisprudencia española es clara a este respecto. Para que lo entiendas mejor, en este artículo te explicamos de forma sencilla en qué consiste una injuria, cuándo se está cometiendo este delito y las consecuencias que puede acarrear.

¿Qué es un delito de injurias?

Los delitos de injurias son aquellos que se producen cuando una persona realiza afirmaciones con el objetivo de lesionar la dignidad de otra, atentando contra su imagen, fama o estimación.

El Código Penal establece que solo se considerarán delito aquellas injurias que, a causa de su naturaleza, circunstancias o efectos, sean consideradas como graves por la jurisprudencia.

En relación al párrafo anterior, no se considerarán como injurias graves las imputaciones de hechos, salvo que se hayan hecho con conocimiento de su falsedad o desprecio temerario hacia la verdad.

Diferencia entre injuria y calumnia

Si bien es cierto que los delitos de injurias y calumnias comparten ciertas disposiciones generales explicadas en los artículos 211 al 216 del Código Penal, también es cierto que se trata de dos delitos de distinta naturaleza.

Así, la definición del delito de injurias se recoge en el artículo 208 del C.P., mientras que el delito de calumnias queda reflejado en el artículo 205 de la misma ley.

La principal diferencia entre un delito de injurias y calumnias es que la injuria consiste en declaraciones o afirmaciones que puedan lesionar la dignidad, imagen o estimación de una persona. Sin embargo, el delito de calumnias se refiere a la imputación a otra persona de un hecho delictivo, a sabiendas de que es falso o con desprecio temerario hacia la verdad.

Se podría decir que en el caso de la injuria, el objetivo es ofender a una persona, mientras que la calumnia va más allá y busca causarle un daño o perjuicio de carácter penal.

¿Qué significa que una injuria ha sido hecha con publicidad?

Se considera que las injurias se han realizado con publicidad cuando hayan sido propagadas a través de algún medio de difusión o comunicación, ya sea escrito, de radiodifusión o digital.

En caso de que la injuria haya sido publicada en algún medio de comunicación, éste será imputado como responsable civil solidario.

El delito de injurias con publicidad será castigado con penas más graves que aquellos en los que no exista publicidad, en concreto con multa de seis a catorce meses.

Denunciar un delito de injurias

El Ministerio Fiscal o el Juzgado no podrá actuar de oficio ante este tipo de delitos. La injuria se considera un delito privado, por lo que deberá ser el propio interesado quien interponga una querella. Tan solo se podrá actuar de oficio cuando la injuria se dirija a un funcionario o autoridad pública, en relación a hechos referentes a sus cargos.

Por otro lado, la ley prevé que antes de acudir a los tribunales será necesario realizar un acto de conciliación, o al menos intentarlo. En caso de que en este acto no sea posible llegar a un acuerdo, se podrá acudir a juicio una vez que se tenga autorización del juez o tribunal.

¿Cómo demostrar una injuria?

Las injurias se pueden probar a través de medios verbales, escritos o digitales.

Una de las maneras de probar una injuria es contar con testigos de las declaraciones vertidas. Del mismo modo, también se considerarán como pruebas los documentos, correos electrónicos, publicaciones o archivos audiovisuales que den fe de las acusaciones.

Por ejemplo, un ejemplo de delito de injurias por internet sería la publicación en redes sociales de mensajes que menoscaben la dignidad de otra persona

Penas para los delitos de injurias

La pena por delito de injurias depende de si se han hecho con publicidad o no. Si se ha producido una difusión de la injuria, la pena será de multa de seis a catorce meses. En caso contrario, se aplicará una multa de tres a siete meses.

Respecto a la indemnización por injurias, se tendrá en cuenta el daño moral, conocido también como el precio del dolor. Esto se refiere a la tristeza, amargura o daño psicológico que la injuria haya podido causar a la víctima o a sus seres cercanos.

La jurisprudencia ha señalado en varias ocasiones la dificultad para establecer estas indemnizaciones a causa de la limitación de las herramientas con las que cuentan para valorar este daño moral. En general, las indemnizaciones se aplican teniendo en cuenta la importancia del bien jurídico protegido, la gravedad de la lesión o las circunstancias particulares de la víctima.

Perdón del ofendido

El perdón del ofendido extingue la acción penal, siempre y cuando éste haya sido otorgado por la víctima de forma expresa antes de que el juez dicte sentencia.

Si la víctima de las injurias es una persona menor de edad o que tenga algún tipo de discapacidad y necesite de atención especial, el perdón de la víctima no eximirá al acusado de su responsabilidad.

Retracto

En caso de que el acusado de una calumnia se retracte de sus afirmaciones o reconozca su falsedad, el juez le impondrá la pena inferior en grado y podría anular la pena de inhabilitación, en los supuestos en los que se pudiera aplicar.

Reparación del daño

Las sentencias relativas al delito de injurias también podrían obligar al acusado a la reparación del daño, entendiendo éste como la publicación o divulgación de la sentencia condenatoria en el tiempo y forma que dictamine el juez.

Exención de responsabilidad 

En caso de que el delito de injurias tuviese como víctima a un funcionario o autoridad pública, el acusado quedará exento de responsabilidad en el caso de que pueda probar las acusaciones o hechos relativos al ejercicio de sus cargos públicos.

Injurias leves 

El delito de injurias en el Código Penal solo comprende a aquellas que sean consideradas como graves a causa de su naturaleza, efectos o circunstancias de la víctima.

Las injurias leves no serán delito salvo que hayan sido vertidas sobre:

  • El cónyuge del acusado o persona que haya estado ligada a él por una relación afectiva, aunque no haya existido convivencia.
  • Ascendientes, descendientes o hermanos.
  • Menores de edad o discapacitados necesitados de atención especial.
  • Cualquier persona amparada por una relación vinculada al núcleo familiar.
  • Personas que por ser especialmente vulnerables están sometidas a guardia o custodia

La injuria como límite al derecho a la libre expresión

La Constitución Española establece la libertad de expresión como uno de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Sin embargo, el ejercicio de la libertad de expresión tiene su límite en el respeto a la dignidad, integridad, honor, o la propia imagen de otras personas.

En este sentido, mucha gente confunde el hecho de opinar libremente con hacer afirmaciones. No es lo mismo decir que “yo creo esto” que afirmar que “Pepito es esto o lo otro“. Más aún cuando dichas afirmaciones se realizan con desprecio hacia la verdad.

Ejemplos de injurias

Los medios de comunicación se han convertido en un escaparate de injurias. Los llamados programas del corazón son un escenario en el que constantemente se vierten afirmaciones hacia famosos que buscan ofender, dañar su imagen pública o menoscabar su dignidad o estimación.

Un ejemplo de injuria muy frecuente sería afirmar que alguien es una persona “de vida alegre”, por decirlo de una forma suave, que se acuesta con todo el mundo o que es alcohólica. Estas afirmaciones están hechas con el ánimo de ofender y de causar una perjuicio a la imagen o fama de una persona.

Esperamos que gracias a este artículo hayas entendido mejor en qué consisten las injurias y en qué se diferencian de las calumnias. Lástima que siempre vayan a existir personas que, aunque lo comprendan, son de esas que si se muerden la lengua se envenenan, ¿verdad?