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Inteligencia artificial

La inteligencia artificial y las artes ¿Cómo se relacionan?

La inteligencia artificial (IA) es una tecnología disruptiva, cuyo impacto se está dejando notar en diversas disciplinas y ámbitos, y las artes no son una excepción; desde la ilustración, pasando por la música, la literatura y hasta el cine, en este artículo analizamos la relación entre inteligencia artificial y artes, una relación compleja, no exenta de debates y desafíos éticos y legales.

¿Qué relación hay entre inteligencia artificial y artes?

La relación entre inteligencia artificial y artes siempre ha estado presente, desde los inicios de la IA en la década de 1950, cuando un ordenador compuso la primera pieza musical documentada, un cuarteto de cuerda llamado Suite Illiac (por el nombre del ordenador en el que se hizo), sin embargo, no ha sido hasta las primeras décadas del siglo XXI, en especial los años 20, cuando esta relación se ha comenzado a desarrollar y profundizar.

El poder de computación que ha hecho posible el desarrollo y avance del aprendizaje automático y el aprendizaje profundo, y la aparición y, sobre todo, la democratización de la inteligencia artificial generativa, han proporcionado a las máquinas la capacidad de generar obras de arte de manera autónoma, siempre que se les proporcione un prompt o instrucciones, eso sí, habiendo sido entrenado previamente a sus algoritmos con enormes volúmenes de datos (datos que aquí son obras de arte como pinturas, esculturas, fotografías, novelas, poesías, canciones, secuencias de vídeo, etc., cualquier obra que se haya podido digitalizar o replicar de forma digital).

Esta relación entre arte e inteligencia artificial puede dividirse y analizarse desde tres perspectivas diferentes, aunque interrelacionadas: la IA como apoyo del artista, la IA creadora y la IA para el análisis de obras de arte.

Herramienta de apoyo

La IA ya se emplea como herramienta de apoyo por diversos artistas, en este caso no se usa tanto para crear obras nuevas, como para retocar y mejorar obras originales creadas por los artistas, o incluso transformar obras con un estilo artístico concreto. Por lo tanto, hablamos de una colaboración entre máquina y humano para editar una obra, para mejorarla o presentarla de una forma diferente.

De hecho, existen programas de diseño gráfico, como Photoshop, que ya incluyen funciones basadas en IA que pueden funcionar en segundo plano y ayudar a los artistas a crear y retocar sus creaciones.

Así mismo, herramientas de IA para el diseño gráfico, que pueden usarse para automatizar tareas repetitivas, optimizar el diseño y personalizar el contenido en áreas como el marketing y la publicidad.

Creación de obras de arte

El desarrollo y avance de las IA generativas han sido uno de los hitos que más controversia está generando en torno a inteligencia artificial y artes. Estas IA son capaces de generar obras artísticas de diferentes tipos, desde ilustraciones, pasando por piezas musicales, hasta animaciones. Por ejemplo, el colectivo francés Obvious creó el retrato Edmond de Belamy usando tecnología de redes generativas adversariales (GAN), un cuadro que fue subastado en 2018 por Christie’s por más de 430.000 dólares. Fue la primera obra generada por IA vendida por la conocida galería.

Las IA generativas como Dall-E, Midjourney, ChatGPT, Amper Music, entre otras, tienen la capacidad de generar diferentes tipos de obras artísticas a partir de una descripción textual, de manera que prácticamente cualquier persona puede crear su obra soñada, sea esta un cuadro o una canción.

La creatividad computacional, que es como se denomina a la aplicación de la inteligencia artificial a las artes, también permite recrear obras con estilos de artistas desaparecidos, como si pudiéramos traer de vuelta a antiguos pintores, compositores o escultores, y pedir a la IA que finalice como lo habrían hecho ellos esa obra que quedó inacabada o que solo era un borrador, un bosquejo o una idea.

Pero cabe preguntarse si la IA realmente crea arte o solo simula hacerlo.

A esta pregunta que responderemos más adelante. Lo que es seguro es que, por el momento, ninguna obra artística creada íntegramente por una IA tiene derechos de autor, puesto que estos, solo pueden atribuirse a una persona humana, de acuerdo a las leyes de propiedad intelectual actuales.

Análisis de obras

Gracias a su capacidad analítica y predictiva, la inteligencia artificial también se emplea en el campo de la historia del arte y la conservación. Las herramientas de IA pueden analizar patrones y técnicas en obras artísticas para identificar características llamativas o únicas y distintivas de ciertos artistas o periodos.

En pintura, por ejemplo, el análisis de pigmentos y trazos de pincel mediante técnicas de aprendizaje automático puede ayudar a autenticar obras de arte o descubrir falsificaciones, así como a atribuir obras hasta ahora sin autor o recién descubiertas, pero que carecen de firma, a un artista concreto. Por ejemplo, gracias al empleo de diferentes herramientas de IA, el manuscrito La francesa Laura, que hasta ahora se consideraba anónimo y descansaba en el fondo de la Biblioteca Nacional, fue atribuido en enero de 2023 a Lope de Vega.

Así mismo, la inteligencia artificial también puede ser una aliada en la conservación de obras de arte; los algoritmos pueden entrenarse para detectar daños o deterioros en diferentes tipos de obras y soportes, predecir cómo se deteriorarán con el tiempo y cuáles pueden ser los mejores métodos para conservar estas piezas de forma más eficiente.

En un plano más comercial, la IA también puede analizar el mercado del arte, sus tendencias, para ayudar a artistas, galeristas y otros actores del sector en la toma de decisiones respecto a la comercialización de una obra, su precio, qué tipos de obra son las más vendidas, etc.

Plagio o creación: ¿Puede crear una obra de arte la inteligencia artificial?

La cuestión de si la inteligencia artificial puede realmente crear una obra de arte es un tema complejo y en el que existen posturas enfrentadas: los que defienden que se puede considerar una obra de arte creada con inteligencia artificial una obra original, creada de forma similar a cómo lo hacen los artistas humanos, por tanto, una la IA como creadora autónoma. Y quienes consideran que la IA no crea obras originales realmente, no se inspira, sino que produce obras basadas en patrones de datos preexistentes, aquellos con los que ha sido entrenada y, que, por tanto, no es una creadora de arte autónoma, sino una herramienta emulando una capacidad humana.

A este debate, hay que sumar la forma en la que se han entrenado los modelos de IA generativa; utilizando, entre otros contenidos, obras accesibles a través de la Red, en muchos casos sin pedir permiso al propietario de los derechos de autor y sin su conocimiento. Esto ha llevado a muchos artistas a «denunciar» que las IA (las compañías detrás de ellas) les han robado su arte y su forma de crear. En algunos casos, es muy evidente cuando una imagen generada por IA copia el estilo de un artista concreto, esto crea una duda legal, ¿si esa imagen se monetiza o se comercializa, se podría estar incurriendo en una vulneración de derechos de autor?

Debemos recordar que da igual si una obra está publicada en internet, la obra sigue estando sujeta a derechos de autor y si se quiere utilizar para entrenar un modelo de IA, debería pedirse permiso al autor (la única excepción serían las obras que ya estén en el dominio público). Incluso licencias de uso libre, como Creative Commons, no contemplan, aún, que en ese «uso libre» se pueda entender uso libre para entrenar la IA. Hay artistas, especialmente ilustradores, que se ven en la necesidad de retirar sus obras o no compartirlas en internet para evitar este uso.

Ciertamente, no hay, todavía, un marco regulatorio específico sobre inteligencia artificial y derechos de autor, pero tampoco debería ser necesario, ya que la Ley de Propiedad Intelectual es clara, cuando una obra se vuelve tangible, se generan derechos de autor, lo que implica que para usarla, sea cual sea la finalidad, es necesario obtener el permiso del autor o del titular de esos derechos. En cualquier caso, la Ley de Inteligencia Artificial contempla la compensación de los autores cuyos contenidos sean empleados para entrenar modelos de IA, de la misma forma que contempla el etiquetado de contenidos generados íntegramente por IA, para evitar algunos de los malos usos de la inteligencia artificial, incluida la dedicada a la creatividad computacional.

En conclusión, la relación entre inteligencia artificial y artes es compleja y multifacética; puede ser una importante herramienta de apoyo para los artistas, pero también puede convertirse en una enemiga de estos, incluso hacerles perder trabajos (por ejemplo, ya hay alguna editorial que ha decidido prescindir de los ilustradores para crear la portada de alguno de sus libros, o plataformas que usan traductores automáticos para hacer los subtítulos de sus series). Así mismo, está la cuestión sobre si la IA realmente crea obras originales o simplemente replica los conjuntos de datos de los que ha aprendido en nuevas combinaciones.

Deberemos esperar y ver cómo se desarrolla esta relación, a la par que lo hace la propia tecnología, para poder empezar a imaginar cómo será un mundo en el que artistas e IA deben convivir.

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