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He leído y acepto los términos y condiciones de uso

«He leído y acepto los términos y condiciones de uso» es una de las frases más conocidas por quienes usamos servicios online, aplicaciones, juegos o redes sociales. Cada vez que instalamos una app en el móvil o contratamos un servicio online (sea este de banca, una plataforma de streaming o un software en la nube), aparece esta frase y el consiguiente botón o casilla para marcar y aceptar, pero ¿cuántos de vosotros os paráis realmente a leer el texto de acepto término y condiciones? ¿Realmente sabéis qué estáis aceptando?

En este artículo explicaremos qué consecuencias tiene pulsar el botón de acepto los términos y condiciones sin leerlos previamente y por qué deberíamos leerlos.

¿Qué aceptamos al afirmar que «He leído y acepto los términos y condiciones de uso»?

Cuando pulsamos o marcamos esa casilla de «he leído y acepto los términos y condiciones», lo que estamos aceptando es un contrato, porque eso son realmente los términos y condiciones de cualquier aplicación, servicio online, red social o juego que aceptamos, es el «documento» donde el proveedor especifica en qué consiste el servicio o aplicación, a qué características tendremos acceso, qué podemos y no podemos hacer, qué responsabilidades tiene el proveedor del servicio contratado o de la aplicación, bajo qué condiciones nos pueden suspender el servicio, etc.

Estos términos y condiciones son completamente arbitrarios y unilaterales, es decir, que los impone el proveedor del servicio o aplicación (aunque dentro de los límites que marcan leyes como la Ley sobre condiciones generales de contratación o la Ley de defensa de los consumidores y usuarios o la LSSI-CE) y, si queremos usar dicho servicio o aplicación, no nos queda otra opción que aceptarlos, incluso si no estamos de acuerdo con ellos (en caso de que nos hayamos tomado el tiempo para leerlos), tendremos que aceptarlos para poder acceder al servicio, aplicación, red social o juego que queremos disfrutar.

Evidentemente, si los términos y condiciones nos parecen abusivos y/o creemos que pueden vulnerar alguna ley o derecho, podemos denunciarlo ante la autoridad correspondiente. Pero si dichos términos y condiciones están dentro de los límites que marcan las leyes (o en esa línea difusa de los vacíos legales), aceptarlos es la única manera de acceder al contenido, utilidad o servicio que queremos disfrutar.

Por lo tanto, al pulsar o marcar ese «he leído y acepto las condiciones de uso» o cualquier otra fórmula similar, estamos, a todos los efectos, «firmando» un contrato en los que los términos y condiciones son unilaterales y no negociables. Y que, además, pueden ser cambiados por el proveedor en cualquier momento (si bien, esos cambios deben notificarse con tiempo suficiente para que los usuarios pueden conocerlos y decidir si los aceptan o no).

¿Realmente leemos los términos y condiciones de uso?

Junto a «he leído y acepto la política de privacidad», «he leído y acepto los términos y condiciones de uso» es una de las mayores mentiras de internet. Muy poca gente se lee realmente los términos y condiciones de uso de servicios, aplicaciones, juegos o de las redes sociales en las que tienen un perfil, porque, seamos sinceros, ¿quién tiene tiempo y ganas de leer un texto habitualmente largo e interminable que, además, suele estar escrito en un lenguaje jurídico y complejo? Exactamente, muchos hacemos scroll hacia abajo o «pasamos páginas» hasta llegar al «acepto», porque lo que queremos es poder acceder, usar y disfrutar esa app, juego, servicio o red social.

Aunque hay excepciones (especialmente productos y servicios de las grandes compañías, que necesitan mantener una buena imagen), los términos y condiciones de uso no están redactados de forma amigable y su extensión suele desanimar a cualquiera (hay textos de términos y condiciones que podemos tardar en leer entre 15 y 30 minutos). Eso cuando no están directamente en inglés, lo que todavía dificulta más el hecho de que nos detengamos a leerlos.

Sin embargo, como hemos dicho, los términos y condiciones de uso son un contrato y si leemos otros contratos que formalizamos físicamente, ¿por qué no lo hacemos con estos contratos digitales?

Por dos razones, principalmente, porque todavía somos muchos los que no vemos realmente como un contrato los términos y condiciones, y porque, como hemos dicho, no resultan fáciles de leer.

Aceptar los términos y condiciones

Consecuencias de aceptar sin leer los términos y condiciones de uso

Está claro que la primera consecuencia de aceptar sin leer los términos y condiciones de uso, es que no sabemos qué estamos aceptando realmente, esperamos que entre ellos no haya nada extraño o abusivo, pero lo cierto es que dentro de los límites de las leyes y aprovechando los vacíos legales, se pueden incluir una gran cantidad de condiciones.

Como ejemplo, tenemos al proveedor de WiFi gratuito Purple, en Reino Unido, que incluyó durante dos semanas entre sus términos y condiciones el compromiso del usuario para limpiar baños públicos de manera voluntaria, de todas las personas que aceptaron, solo una se dio cuenta. Se trataba de un experimento, pero deja claro que podría aparecer cualquier cosa en los términos y condiciones y muy pocas personas se darían cuenta.

Un ejemplo más cercano y menos experimental; si usas Facebook, ¿sabes que al aceptar sus términos y condiciones, estás consintiendo a una «licencia mundial no exclusiva, transferible, sublicenciable y libre de derechos para alojar, usar, distribuir, modificar, mantener, reproducir, mostrar, comunicar públicamente y traducir tu contenido, así como para crear obras derivadas de él»? Facebook nos explica antes de esto que mantendremos nuestros derechos de propiedad intelectual sobre cualquier contenido propio que subamos a la red social, pero a la vez también que al aceptar sus términos y condiciones de uso, les damos permiso para usar nuestro contenido con mucha libertad.

Pero los términos y condiciones de uso también incluyen las limitaciones de responsabilidad del proveedor, los derechos de los usuarios, las condiciones para las resoluciones de conflictos, etc. Términos y condiciones que definen cómo responderá el proveedor ante problemas o incidencias en su servicio o aplicación y lo que podemos y no podemos reclamar como usuarios. De manera que ante un problema con el servicio o aplicación en el futuro, podemos encontrarnos con que el proveedor no tiene responsabilidad y ni por qué darnos una solución.

En el texto de términos y condiciones de uso también se recogen los límites de uso y aquellas instancias, conductas o acciones que se consideran contrarias a dichos términos y condiciones y las acciones que el proveedor puede llevar a cabo contra nosotros, incluida la terminación del servicio contratado (a veces, sin necesidad de justificación o aviso por parte del proveedor). Por lo que si no los conocemos, puede que incurramos en ellos de forma involuntaria.

He leído y acepto los términos y condiciones de uso vs. Acepto la política de privacidad

No es raro confundir los términos y condiciones de uso con la política de privacidad, especialmente, porque partes de la política de privacidad aparecen mencionadas en los términos y condiciones de uso, como el uso de los datos personales. Sin embargo, no son lo mismo y deben siempre aparecer de forma separada, debiendo el usuario aceptar por separado cada uno de ellos, puesto que hacen referencia a cosas diferentes.

¿Por qué deberíamos leer los términos y condiciones de uso?

Cada servicio, aplicación, juego, red social o plataforma es un mundo, algunas son nacionales, otras de la UE y otras de terceros países cuya legislación en términos de protección de usuarios y consumidores nada tiene que ver con la española o de la UE, y saber qué estamos aceptando al pulsar «he leído y acepto los términos y condiciones de uso» puede evitar que enfrentemos ciertos problemas en el futuro.

Es cierto que leer el texto de términos y condiciones de uso no es una tarea ni breve ni agradable ni rápida, pero lo cierto es que si queremos saber qué derechos y responsabilidades tenemos nosotros y el proveedor, así como qué tipo de permisos estamos dando (por ejemplo, los relativos a propiedad intelectual en redes sociales u otras plataformas), es necesario leerlos (especialmente cuando hablamos de determinadas aplicaciones y servicios, como banca online, software en la nube, redes sociales, plataformas o aplicaciones para la creación de contenido, etc.).

En definitiva, no deberíamos aceptar aquello que ignoramos.