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Consentimiento tácito: Qué es, ejemplos y jurisprudencia

El consentimiento tácito es uno de los tipos de consentimiento reconocidos en Derecho; en este artículo explicamos en qué consiste, veremos ejemplos de consentimiento tácito y si se considera válido en la protección de datos.

¿Qué es el consentimiento tácito?

El consentimiento tácito es el consentimiento obtenido a través de la falta de acción o del silencio del interesado.

Por lo tanto, el consentimiento tácito no se produce de manera explícita, sino que la inacción o silencio de la persona, junto al contexto, permiten inferir la aceptación de un acuerdo o la continuidad de una situación.

El consentimiento tácito, ya se trate de la aceptación tácita de un contrato o de una situación, no requiere que ser recogido por escrito ni quedar documentado (lo que más adelante, sin embargo, puede crear problemas para poder demostrar que se cuenta con ese compromiso tácito).

El Diccionario panhispánico del español jurídico define el consentimiento tácito como:

Consentimiento que no se obtiene por actos del interesado, sino por su falta de actuación.

El consentimiento tácito es un elemento importante del Derecho Civil (si bien, el consentimiento tácito en el Código Civil solo aparece mencionada una única vez en el artículo 1656), así mismo, es el tipo de consentimiento menos formal de todos (si bien, esto no quiere decir que no sea válido cuando concurran los requisitos que veremos más adelante).

Dado que el consentimiento tácito suele plantear confusión o la posibilidad de tergiversación de la verdadera opinión del interesado, para asuntos importantes, como puede ser la adquisición de un bien, es mejor recurrir al consentimiento expreso.

El consentimiento tácito en protección de datos, cuando estaba vigente la antigua LOPD de 1999, era aquel consentimiento que se deducía de la falta de actuación, oposición o silencio del interesado, por ejemplo, se aceptaban las cookies al seguir navegando o el envío de emails comerciales al suscribirse a la página web.

3 Ejemplos de consentimiento tácito

Os dejamos 3 ejemplos de consentimiento tácito para entenderlo mejor:

  • Entregar una tarjeta con nuestros datos de contacto a un profesional o representante de una empresa, implica que aceptamos recibir comunicaciones suyas.
  • Cuando la LOPD estaba en vigor, los avisos tipo «Si sigues navegando por la página web, aceptas que tus datos personales sean tratados».
  • Otro acuerdo tácito es el que se produce cuando tenemos contratado un servicio, este cambia sus condiciones y nos envía un correo o aviso tipo «Si no recibimos instrucciones contrarias por su parte, entenderemos aceptadas las nuevas condiciones por su parte».

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¿Tiene validez el consentimiento tácito?

Sí, el consentimiento tácito tiene validez jurídica siempre y cuando de las acciones o inacciones de las que se infiera, sean inequívocas, es decir, dejen claro que se está dando el consentimiento para llevar a cabo algo, aceptar un acuerdo, etc.

Si bien, para considerar que el consentimiento tácito sea válido, deben concurrir también otros requisitos.

Requisitos para que se considere válido el consentimiento tácito

Los otros requisitos que deben concurrir para considerar válido este tipo de consentimiento son:

  • Que la persona tenga capacidad para entender y tomar decisiones por sí mismo.
  • Debe ser voluntario, es decir, no puede derivarse de chantaje o acción que implique que no se da de forma libre.
  • Debe ser informado, es decir, saber qué se está aceptando al dar el consentimiento.
  • Comprensible, en el sentido de que quien debe dar su consentimiento comprende la información suministrada, así como las consecuencias de dar dicho consentimiento.

Si estos requisitos no concurren, hablaríamos entonces de un consentimiento viciado, que no sería admitido por los tribunales.

Jurisprudencia sobre el consentimiento tácito

Se puede encontrar diferente jurisprudencia sobre consentimiento tácito, puesto que, como decíamos más arriba, es uno de los tipos de consentimiento admitidos dentro del Derecho Civil, especialmente aquel relacionado con la aceptación de un contrato entre las partes, sin que exista una manifestación expresa de voluntad, pero que, aun así, es posible inferirla de manera inequívoca.

Como ejemplo de consentimiento tácito en nuestra jurisprudencia, podemos citar la Sentencia del Tribunal Supremo 257/1986, en la que se recoge que «[…] la declaración de voluntad generadora del negocio jurídico no es necesario que sea explícita y directa, pero es imprescindible que la tácita se derive de los actos inequívocos que la revelen sin que quepa atribuirle otro significado […]».

Así mismo, la sentencia del Tribunal Supremo Nº 483/2004 estableció dos requisitos para que el silencio se considere consentimiento tácito:

  • Quien guarda silencio comprende los hechos que requieren de su consentimiento.
  • La situación debe permitir que el interesado pueda manifestar de alguna forma su disconformidad si no quiere dar su consentimiento o aceptar los hechos o las propuestas.

¿Es válido el consentimiento tácito en protección de datos?

No, el consentimiento tácito no es válido en protección de datos y no lo es desde la entrada en vigor del RGPD, que obliga a los responsables del tratamiento a recoger el consentimiento expreso de los interesados para el tratamiento de sus datos personales, siendo una de las bases legitimadoras especificadas en el artículo 6 del RGPD. Por ejemplo, en la protección de datos en las comunidades de propietarios siempre es necesario recabar el consentimiento expreso de los propietarios para ceder sus datos a terceros (como puede ser un administrador de fincas).

Además, según la LOPDGDD, el consentimiento expreso siempre es obligatorio recabarlo cuando se vayan a tratar datos de categorías especiales (salud, biométricos, ideología, raza, etc.).

En la antigua LOPD, el consentimiento tácito sí se contemplaba como una forma de consentimiento, empleándose especialmente en los formularios de páginas web o en el uso de cookies, puesto que si el usuario no hacía nada, es decir, no se negaba al tratamiento de sus datos, entonces se entendía que daba su consentimiento para que estos fueran tratados. Actualmente, ya no se puede recurrir a este consentimiento como forma de legitimación del tratamiento.

En definitiva, mientras que el consentimiento tácito es válido en determinados ámbitos del Derecho, no lo es en la protección de datos, donde los responsables, siempre que tengan la obligación de recabar el consentimiento de los interesados para el tratamiento de sus datos, deben hacerlo de manera que los interesados den dicho consentimiento a través de una acción manifiesta y positiva (como, por ejemplo, marcar la casilla de aceptación de la política de privacidad en un formulario web).

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