La inteligencia artificial ha llegado para quedarse y seguir desarrollándose y evolucionando, por lo que las empresas han comenzado a hacer diferentes usos de esta tecnología, implementándola en diferentes procesos y tareas. Sin embargo, la IA usada sin ningún tipo de control o supervisión, sin tener en cuenta las leyes que le son de aplicación, puede tener consecuencias tanto legales como reputacionales, además de un potencial impacto negativo en las personas. Para evitar estos problemas, en las siguientes líneas explicamos cómo usar la inteligencia artificial legalmente.
Contenido del artículo
- Conocer y cumplir la normativa sobre IA vigente
- Aplicar principios éticos y de gobernanza
- Informar y ser transparentes respecto al uso de IA
- Comprobar el cumplimiento normativo de nuestros proveedores de IA
- Integrar el uso de la inteligencia artificial en la estrategia de compliance
- Te ayudamos a cumplir la Ley de Protección de Datos
Conocer y cumplir la normativa sobre IA vigente
Si queremos usar la inteligencia artificial de forma legal en la empresa o como autónomos, lo primero y fundamental es conocer la normativa sobre inteligencia artificial vigente, así como aquellas otras leyes que, no siendo específicas sobre la IA, sí que le son de aplicación.
Actualmente, solo podemos hablar de una ley específica que regule la inteligencia artificial en España, y es el Reglamento de Inteligencia Artificial de la UE (más conocido como Ley de IA o IA Act). Este Reglamento entrará en vigor a lo largo de 2026 y regula los usos permitidos de la IA, además de prohibir aquellos usos considerados como un riesgo inaceptable para la sociedad.
Por lo tanto, conocer la Ley de IA es clave para usar la inteligencia artificial legalmente y no acabar utilizando sistemas de IA prohibidos, usar la IA para otros fines no permitidos en la UE o hacerlo sin contar con el consentimiento necesario de los afectados.
Otra ley que debemos tener en cuenta cuando hablamos de cómo utilizar la inteligencia artificial legalmente es la Ley de Protección de Datos. Aunque el RGPD y la LOPDGDD no recogen de manera expresa una regulación sobre usos de la IA, cuando su utilización afecta o requiere del tratamiento de datos personales, se deben observar y cumplir las obligaciones correspondientes.
La normativa de protección de datos es especialmente relevante si vamos a utilizar herramientas para la toma de decisiones automatizadas y/o la elaboración perfiles, porque en estos procesos la inteligencia artificial es ya un componente principal.
Así mismo, y con especial foco si empleamos herramientas de IA generativa para crear textos, imágenes o vídeo en el desarrollo de la actividad de nuestra empresa, debemos tener en cuenta la Ley de Propiedad Intelectual, especialmente en lo que a derechos de autor se refiere.
Aplicar principios éticos y de gobernanza
Cuando hablamos de cómo utilizar la inteligencia artificial de acuerdo a la legalidad, es fundamental que desde la dirección de la empresa se apliquen principios éticos y de gobernanza de la IA, especialmente en un entorno regulatorio todavía en desarrollo; aplicar la ética en el uso de la inteligencia artificial y llevar una adecuada gobernanza para su uso y aplicación, supone una garantía de cara al cumplimiento normativo, puesto que ya estaremos tomando medidas para utilizar la IA de manera justa, transparente y segura.
La ética debe ser una guía para el uso de la inteligencia artificial en la empresa, a través de ella podemos evitar o, al menos, minimizar las posibilidades de generar un impacto negativo en nuestros trabajadores y clientes, así como en la sociedad. La ética en el uso de la IA puede ayudarnos a evitar tratos discriminatorios, invadir la privacidad de nuestros clientes o perpetuar determinadas desigualdades.
De manera resumida, estos son los principios éticos que deben aplicarse al uso de cualquier sistema de IA:
- Beneficiar a la humanidad.
- Ser explicable y comprensible.
- Ser justa y equitativa.
- Garantizar la privacidad y seguridad de los datos.
- Determinar la responsabilidad ante los errores de la IA.
- Ser sostenible.
Por su parte, a través de la gobernanza en la inteligencia artificial podremos garantizar que cumplimos con estos principios éticos y que el uso que hacemos de la inteligencia artificial es legal y seguro. Gracias a una adecuada gobernanza de la IA dentro de la empresa, podemos asegurarnos no solo de que cumplimos las leyes que son de aplicación, sino que hemos implementado medidas y políticas para minimizar el posible mal uso de la IA y su impacto negativo en la sociedad, para garantizar la seguridad de los datos y evitar el sesgo algorítmico y para mantenernos actualizados ante cualquier novedad o cambio normativo.
Informar y ser transparentes respecto al uso de IA
La transparencia respecto al uso de la inteligencia artificial no solo forma parte de los principios éticos, sino que es clave para no perder la confianza de nuestros clientes y clientes potenciales, así como de nuestros empleados.
La transparencia en la IA significa que debemos, por un lado, informar sobre el uso de sistemas de IA o herramientas basadas en IA y las consecuencias que estos tendrán para los afectados, tanto en lo que respecta al uso de sus datos y su privacidad, como en cualquier otro aspecto (por ejemplo, si usamos la IA para medir la productividad de los empleados, qué tipo de impacto podrán tener las conclusiones e informes que produzca la IA para ellos). Esta información es especialmente importante cuando se emplean sistemas de decisiones automatizadas, para los que siempre debemos garantizar la posibilidad de supervisión humana.
Por otro lado, la transparencia en la IA también significa que la forma en que esta toma sus decisiones debe ser comprensible y explicable. Esto no solo es de aplicación a las empresas desarrolladoras de sistemas de IA o a los diseñadores de algoritmos, también incumbe a las empresas y profesionales que implementen sistemas de IA o herramientas basadas en IA para desempeñar diferentes funciones, tareas y procesos en la empresa.
El uso de la inteligencia artificial siempre generará algún tipo de impacto y cuando este impacto afecta a las personas y a la sociedad en su conjunto, es necesario que esos afectados puedan entender cómo y por qué.
Comprobar el cumplimiento normativo de nuestros proveedores de IA
Salvo que seamos desarrolladores de modelos de IA o contemos con un departamento para crear nuestros propios modelos o herramientas de IA, lo más habitual será que contratamos los servicios de un proveedor de IA para poder usar aquellos sistemas o herramientas que necesitemos en la empresa.
Como ocurre en la protección de datos, a la hora de contratar proveedores de servicios de IA, debemos asegurarnos de que estos cumplen con la normativa aplicable a la inteligencia artificial. Es decir, debemos llevar a cabo un proceso de diligencia debida para comprobar que estos proveedores y sus servicios se ajustan a la legalidad vigente respecto a inteligencia artificial, protección de datos, propiedad intelectual e industrial, etc.
Esta comprobación de los proveedores de IA es especialmente importante si son empresas ubicadas fuera de la UE, porque aunque no residan en ella, si prestan servicios a empresas o residentes de la UE, deberán cumplir con la Ley de IA.
Integrar el uso de la inteligencia artificial en la estrategia de compliance
Finalmente, la forma más «sencilla» de usar la inteligencia artificial legalmente es integrar su uso y aplicación en la estrategia de compliance de la empresa; al hacerlo, será más fácil gestionar los riesgos asociados a la utilización de la IA y adoptar y aplicar las medidas para minimizar un posible impacto negativo.
Al integrar el uso de la IA en la estrategia de cumplimiento normativo de la empresa, nos aseguramos de que habrá una persona o equipo responsable de la implementación y uso de los sistemas de IA o herramientas basadas en IA, que se llevarán a cabo los correspondientes análisis de riesgos y evaluaciones de impacto, se diseñarán las políticas y protocolos de uso y seguridad para el uso de IA, se formará al personal, se programarán auditorías periódicas, se documentarán todos los procedimientos y procesos y se mantendrá un proceso de mejora continua.
Nos aseguraremos, en definitiva, de que usamos la inteligencia artificial cumpliendo con todas las obligaciones legales pertinentes.

